Buscar este blog

jueves, febrero 16, 2023

NO TRABAJA EL QUE NO QUIERE


NO TRABAJA EL QUE NO QUIERE

por Guillermo Sicardi | Semanario Búsqueda | jueves 16 de febrero de 2023.


“En Uruguay no trabaja el que no quiere”. Esta es una frase que desafía todos nuestros paradigmas, toda la prédica que desde hace décadas pregona la falta de trabajo y todo lo que es políticamente correcto. Incluso yo mismo, cuando escuché esta frase dicha con tanta convicción, mi actitud fue de cierto rechazo y de justificación a los que no encuentran una forma de generar ingresos. Pero no es así. Veamos algunos ejemplos que viví recientemente.

Para el cumpleaños de uno de mis hijos el mes pasado, decidí regalarle un mate personalizado repujado en alpaca y bronce, donde puedes ponerle el nombre, logos, escudos, banderas, letras o los símbolos que quieras. Fui personalmente para ver “en vivo y en directo” los trabajos y explicar lo que quería. Me encontré con una verdadera empresa familiar: estaba el abuelo (de unos 65 años) que era el “Maestro Repujador”, su hijo (que ayudaba en la logística) y hasta su nieto (de unos 18 años) que estaba aprendiendo el oficio y -además- se encargaba de manejar la publicidad en redes sociales y la relación con los clientes.

También me gustó ver como esta familia (ubicada en un barrio que otrora era bastante “marginal”), habían construido en su pequeño terreno, una casa, luego otra para un hijo y una tercera para la hija, quien modificó el garaje para poner un almacén. Esto me trajo recuerdos de mi familia, de amigos y vecinos, donde era muy común que todos los miembros de la familia trabajaran, sea en actividades remuneradas o bien cultivando una huerta en el fondo de la casa o criando gallinas. Hoy en día, o te persigue el BPS o te acusan de explotación infantil.

La otra experiencia que tuve fue la semana pasada cuando decidí regalarme para mi cumpleaños una placa de hierro tallada en plasma para tapar la cuna donde va la leña del parrillero y así frenar un poco el calor. A estas chapas les puedes incorporar figuras, logos o el texto que desees. Yo me mandé hacer un Atlas sosteniendo el mundo, que además de contar con esta practicidad de frenar el calor, tiene un efecto decorativo magnífico cuando ves el fuego a través del Atlas, el que parece cobrar vida.

La empresa está en Atlántida, en otro garaje de una casa particular. Cuando fui a buscar mi regalo (me lo hubieran podido enviar por courier pero preferí ir personalmente), me encontré con un local extremadamente prolijo, muy bien equipado y los muchachos también hacían juego con ese entorno: lucían remeras con el logo de su emprendimiento y ellos estaban bien aseados y presentables. (Abro paréntesis: ¿cómo puede ser que llame la atención cruzarte con un joven prolijo, bañado y peinado? ¿Será que uno se va acostumbrando a verlos mal vestidos, tatuados como si fueran miembros de una mara salvadoreña o más desorganizados que cajón de sastre?).

El tercer caso trata de un joven que vende tunas por Carrasco. Empezó siendo un niño y hoy ya es un adolescente. El negocio lo comenzó el padre una vez que se quedó sin trabajo ya que no tenía un oficio y tampoco idea sobre lo que podía hacer. Pero en su casa tenía varias tunas que él mismo había cultivado como hobby y decidió comenzar a hacer clones para vender. Quiso el destino que este niño le vendiera una de sus tunas a una periodista de televisión y ella le hizo un reportaje que se viralizó. Pasaron varios años y la familia sigue vendiendo tunas y viviendo de ello. 

Como pueden ver, no estamos hablando de emprendimientos que demanden una gran inversión en dinero o capacidades técnicas excepcionales. Tampoco serán empresas que luego se transformen en “unicornios” y salgan en la tapa de los diarios, como Pedidos Ya, dLocal o NowPorts. Se trata sí de emprendimientos que son grandes (más bien enormes) para cada una de las personas que los llevan adelante ya que les permiten vivir de su propio esfuerzo, de desarrollar su creatividad, de manejar sus tiempos, de trabajar en o desde sus casas y hasta generar empleo.

De estos ejemplos hay por miles, pero no se conocen. “Good news, no news”. Por eso la prensa levanta poco estas notas, los políticos no lo tienen entre sus prioridades y las Cámaras Empresariales (que deberían ser las más interesadas en difundir el rol del comerciante en la sociedad capitalista), están más mudas que una estatua.

Tampoco está en la agenda social ni en la agenda política hablar de los trámites, costos y tiempos que lleva abrir y mantener una empresa. El ranking Doing Business del Banco Mundial ranquea la facilidad o dificultad para hacer negocios (desde la apertura de una empresa hasta su cierre) y en el ranking 2020 (último realizado), Uruguay figura en el lugar 101 de 190 países evaluados. La lista la encabezan Nueva Zelanda, Singapur, Hong Kong, Dinamarca, Corea del Sur y Estados Unidos y la cierran: Libia, Yemen, Venezuela, Eritrea y Somalia. Nuestros vecinos del Mercosur están peor que nosotros: Brasil (124), Paraguay (125) y Argentina (126). 

No solo hay que diseñar los trámites de forma “Simple” (que también es el título del libro del Dr. Jerónimo Frigerio, ya comentado en esta columna del 17.12.2020), sino que hay que modificar la legislación laboral y terminar con el absurdo Consejo de Salarios, como si un grupo de funcionarios, sindicalistas y empresarios pudieran fijar el precio de la mano de obra, como Alberto Fernández y Sergio Massa en Argentina, pretenden fijar el precio de cientos de productos “cuidados” y lo único que logran es más burocracia, corrupción y escasez.

El factor más ríspido y del que nadie quiere hablar sobre la dificultad de conseguir ingresos (mediante el trabajo independiente o bajo relación de dependencia) es la falta de capacidad y de buenos hábitos de las personas. Si analizamos las cifras de los graduados de liceo, vemos que el 60% abandonan y del 40% que terminan, un gran porcentaje no entienden un texto básico. Pero como la inmensa mayoría de las empresas no necesitan contratar a un Einstein, al menos que esta gente con poca formación ponga ganas, ponga actitud, ponga deseos de servir y de superarse. Pero parece que esto también escasea por estos lares. 

Sin embargo, vemos que no hay caribeño que haya venido a Uruguay que no consiga generar ingresos. En cambio, hay unos 150.000 uruguayos desocupados, muchos de ellos cobrando subsidios del Mides o recibiendo varios tipos de ayuda de ONG´s, de Iglesias y de bien intencionados samaritanos que no se dan cuenta que “protegiéndolos” de esta manera, lo único que logran es hacerlos más débiles.

Si simplificamos los trámites para los emprendedores y flexibilizamos las leyes laborales para los dependientes (ambos con “ganas” de salir adelante), cualquiera que quiera trabajar (en las condiciones y por el salario que esas personas consideren les resulta beneficioso), podrán hacerlo.  

Y que sean ellos mismos (no la ley ni el decreto) quienes determinen si ese salario es o no justo, si las condiciones laborales son o no son dignas y si nada les sirve, que puedan emprender por su cuenta sin mayores obstáculos.

“No trabaja el que no quiere”, a lo que habría que agregarle: “o al que le ponen obstáculos que lo desestimulan a trabajar o producir libremente”.


martes, febrero 14, 2023

AYN RAND



AYN RAND
por Guillermo Sicardi | Semanario Búsqueda | jueves 9 de febrero de 2023.


El pasado 2 de febrero se cumplieron 118 años del nacimiento de Alisa Zinóvievna Rosenbaum, más conocida como Ayn Rand, una de las escritoras y filósofas más influyentes y controvertidas de la cultura occidental del siglo XX. Fundadora del Objetivismo, una filosofía basada en el individuo como factótum de la sociedad, y en la razón y los hechos como el único fundamento válido para tomar decisiones.

Nacida en Rusia en 1905, emigró a los Estados Unidos en 1926, luego de sufrir los primeros años del totalitarismo comunista, a partir de la revolución bolchevique de 1917.

Su obra más conocida e influyente es "La Rebelión de Atlas", escrita en 1957 durante la guerra fría, destacando los valores morales del capitalismo y, en especial, del empresario, a quien pone en el pedestal de las virtudes, ya que sus logros los obtiene solamente intercambiando “valor por valor y no valor por necesidad”, como pretenden los socialistas. 

Atlas es un personaje de la mitología griega, un titán que -según la leyenda- fue castigado por los dioses y condenado a sostener el cielo sobre sus hombros para siempre. ¿Y quién sostiene al mundo hoy en día? Los Atlas modernos son los que invierten, los que innovan, los que estudian, los que trabajan honestamente, los que viven para satisfacer sus deseos sin afectar los derechos de los demás. Cuando estos Atlas son regulados, maniatados, controlados y expoliados por impuestos por parte de una clase zángana formada por políticos, sindicalistas, empresarios prebendarios, académicos o periodistas genuflexos, nuestros Atlas se rebelan y abandonan sus puestos de trabajo, sus casas, su contribución a la sociedad, dejándola en manos de los inútiles que los pretenden maniatar. Así, la sociedad se destruye por sí sola.

El símbolo preferido de los Atlas es el símbolo del dinero, ya que es la manera más justa de darle valor a las cosas que uno produce y la más equitativa a la hora de realizar los mencionados intercambios. 

Ayn Rand no divide a las personas por su sexo, su origen, su raza, su riqueza, sus ideas o sus gustos. Para ella no hay “oprimidos y explotadores”, “oligarcas y pueblo”, “ricos y pobres”, “izquierda o derecha”, “norte o sur”, “explotados y explotadores”, sino que hay dos grandes grupos: productores y saqueadores. Los primeros son los que viven de su propio esfuerzo y no están dispuestos a sacrificarse por los demás y tampoco pedir que otros se sacrifiquen por ellos. Se basan en intercambios libres y colaborativos, sin coacción de ningún tipo. En cambio, los saqueadores pretenden vivir del esfuerzo de otros, recibiendo dinero a través de impuestos, prebendas o privilegios.

Ayn Rand ha sido leída por millones de personas en todo el mundo y ha tenido un impacto significativo en la política, la economía y la cultura occidental.

Rand defendía una visión del mundo en la que el individualismo y la libertad económica eran valores fundamentales, donde el hombre era un ser racional y autónomo y debía ser completamente libre para alcanzar sus metas y realizarse a sí mismo. Y en esa búsqueda de su propia felicidad mediante un “egoísmo racional", se logra (paradójicamente) el bienestar de toda la sociedad. Para ella, el Estado debía ser un simple medio para el bienestar individual y no debía interferir con la libertad de los individuos, como lamentablemente sucede cada día más.

Esta filosofía ha sido especialmente atractiva para aquellos que ven en el capitalismo una forma de lograr la prosperidad y la libertad individual, lo que ha quedado demostrado por la aplicación de estos principios fundamentalmente en los Estados Unidos y en especial sobre la base de las ideas de los Founding Fathers, hoy bastante olvidadas.

Además de su impacto político, Rand también ha tenido un impacto significativo en la cultura popular, ya que su obra ha sido adaptada a películas, series de televisión y teatro, y ha sido el tema de innumerables libros y ensayos que mantienen plena vigencia. Y para muestra, basta este botón. Si comparte la frase que sigue (extraída de La rebelión de Atlas), concluirá conmigo que vale la pena releer a esta magnífica pensadora. Que dice así:

“Cuando vea que el comercio se hace no por consentimiento de las partes, sino por coerción; cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por el trabajo y que las leyes no lo protegen contra ellos, sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra usted; cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrá afirmar, sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada“.


jueves, enero 26, 2023

CARNAVALES ERAN LOS DE ANTES


CARNAVALES ERAN LOS DE ANTES.

por Guillermo Sicardi | Semanario Búsqueda | jueves 26 de enero de 2023.


Desde hace más de 30 años el Carnaval dejó de ser una fiesta familiar para transformarse en un acto político del Frente Amplio. Esto ha llevado a que prácticamente la mitad de la población no pise un tablado porque el espectáculo ni los divierte ni los entretiene, además de sentirse agredidos o discriminados por una militancia cada vez más fanatizada.

“Carnavales eran los de antes” decían las abuelas y tenían razón. Recuerdo mis reuniones familiares con tíos, primos y amigos donde nunca faltaba el canto de una alegre murga que amenizaba la reunión. Las letras del burlesque, cantándole a la familia, al barrio y a una sana sátira política, unía a mi parentela en un abrazo fraternal entre blancos, colorados y frenteamplistas. Hoy eso es casi imposible.

Salvo honradas excepciones (cada vez menos) la murga no hace reír a nadie. Los pretendidos chistes son muy simplotes, lineales y previsibles. Aquel mensaje político subliminal, gracioso y picaresco, ha dejado lugar al slogan de barricada. Lo mejor que muestra el Carnaval es su cáscara: el vestuario, los maquillajes, la escenografía y  algún cantante que se destaca por su voz. Pero los contenidos … cada vez dejan más que desear.

Esto no es solo parte de lo que Vargas Llosa denomina “la civilización del espectáculo”, donde las masas cada vez más embrutecidas se ríen de las cosas más brutas, sino que se trata de una verdadera, meticulosa y diseñada batalla cultural qué procura invadir todos los espacios donde se junte alguna muchedumbre, y ya sabemos que a las masas se las seduce más con la emoción que con la razón.

Así, las bonitas y huecas palabras de “justicia social”, “igualdad”,  “solidaridad”,  “compañero”, “explotador”, “oligarca” y otras de igual tenor, buscan esconder el verdadero rostro de su propósito: controlar al ciudadano y someterlo a los pareceres del partido, el sindicato o el Estado. Todo detrás de un rostro bien maquillado, trajes multicolores y saltimbanquis. Un verdadero espectáculo.

Sin dudas que el Carnaval mueve miles de personas por lo que podemos calificarlo de un espectáculo popular, pero, lamentablemente, lo popular se asocia cada vez más con lo feo, lo ordinario, lo grotesco. No es una buena visión que se tiene del “pueblo”.

Creo que todas estas estrategias que la izquierda global viene realizando (siguiendo a Gramsci) de ir copando la cultura, el canto popular o el Carnaval, están quedando en evidencia. Al igual que a un mal mago, el público le va descubriendo los trucos. Y con el tiempo, tendrán que mejorar cada vez más sus maquillajes, sus caretas y sus cabriolas, porque sus contenidos y sus siempre malos resultados, ésos, no los podrán disfrazar jamás.


martes, enero 24, 2023

LA ECONOMÍA EN UNA SOLA LECCIÓN.


LA ECONOMÍA EN UNA SOLA LECCIÓN.

por Guillermo Sicardi | Semanario Búsqueda | jueves 19 de enero de 2023.


La economía en una sola lección es el título del libro de Henry Hazlitt escrito en el año 1946 y absurdamente tan vigente. Es un compendio de clases básicas de economía basadas en la lógica del comportamiento humano, en la evidencia empírica de siglos y en argumentos finamente elaborados en favor del libre mercado, del sistema capitalista y del individuo como factótum de la sociedad.

A través de sus breves pero contundentes 111 páginas, destroza todos los sofismas que han dominado la escena político-económica del último siglo, incluso en el neoliberal, imperialista y capitalista salvaje del propio Estados Unidos, como ser la protección de industrias “estratégicas”, las barreras arancelarias, los subsidios, la fijación de precios para “abaratar” la canasta básica, la obra pública como generadora de empleo o el salario mínimo.

Para Hazlitt la esencia de la economía puede reducirse en un solo enunciado: “El arte de la Economía consiste en considerar los efectos más remotos de cualquier acto o política y no meramente sus consecuencias inmediatas; en calcular las repercusiones de tal política no sobre un grupo, sino sobre todos los sectores”, ya que él no hace ver que cualquier decisión va a beneficiar a un grupo y perjudicar a otros en el corto plazo, pero los que suelen ganar son los que hacen más lobby o los grupos afectados más numerosos, porque ello se traduce en votos, quedando en un segundo plano los efectos a largo plazo y de alcance general. 

Leer este libro me produce “bronca”, porque no puedo creer que ante tanta evidencia empírica y ante argumentos tan sólidos, todavía haya un enorme porcentaje de la población mundial que sigue creyendo en cosas tan absurdas como que el Estado puede determinar los precios “justos” de ciertos productos o crear empleo o “ponerle platita en el bolsillo a la gente”, como insisten nuestros hermanos argentos. Tal vez sea por esto que decía Hazlitt hace casi 80 años: “Suele observarse con disgusto que los malos economistas propagan sus sofismas entre las gentes de manera harto más atractiva que los buenos sus verdades”.

Los temas que trata están -lamentablemente- tan vigentes en el debate actual, como ser el keynesiano absurdo de hacer hoyos y volverlos a tapar con tal de generar “empleo”, cosa que hoy sucede con el programa Jornales Solidarios, donde vemos a 10 personas barriendo un par de veredas, como para recibir un dinero a cambio de hacer “algo” y no la ignominia de recibirlo a cambio de nada. 

También critica a la obra pública como “generador de empleo”, lo que se traduce en obras recargadas de costos de personal que lo único que hacen es sacarle dinero a los contribuyentes vía impuestos, que bien podrían los particulares usarlos en cosas más productivas para ellos mismos y para la sociedad.

Ve a los impuestos y los aranceles como un freno a la inversión y a la mejor asignación de recursos, temas que venimos debatiendo desde hace 30 años con el nefasto Mercosur y si nos vamos al año 1946, con la espantosa política de sustitución de importaciones que tanto daño nos hizo a la mayoría, pero bien que benefició a un grupete de empresarios prebendarios y de políticos que les preparaban el pato para la boda.

También trata del “odio a la máquina”, es decir la negación de los sindicatos a permitir innovaciones tecnológicas ya que veían en ello una amenaza a los puestos de trabajo, sin importarles demasiado que esas máquinas iban a generar productos de mejor calidad y menor precio para la inmensa mayoría.

Es casi seguro que nuestros políticos, dirigentes empresariales, sindicales, periodistas y hasta académicos no han leído a Hazlitt. Si algunos lo hicieron, pocos lo entendieron. Es una sola lección. Vale la pena aprenderla.


ChatGPT y You.com y el futuro laboral con Inteligencia Artificial.


ChatGPT, You.com y el futuro laboral con Inteligencia Artificial.

por Guillermo Sicardi | Semanario Búsqueda | jueves 12 de enero de 2023.

Los avances en tecnología de Inteligencia Artificial (IA) están cambiando la forma en que las empresas funcionan en todo el mundo. Una de las herramientas más poderosas en esta área es el modelo de lenguaje GPT (Generative Pre-trained Transformer), desarrollado por Openai, una empresa de Mountain View, California, cuyo valor actual de mercado es de unos 3,3 mil millones de dólares.

Dos versiones de este modelo son chatGPT y You.com, que están cambiando cómo se realizan ciertas tareas en el mundo laboral y plantea preguntas importantes sobre cómo afectará a los empleos del futuro.

ChatGPT es capaz de generar texto de manera similar a como lo haría un humano. Esto significa que puede responder preguntas, escribir correos electrónicos y mensajes de texto, generar informes e incluso programar código para programas de computación. Esta capacidad es especialmente valiosa para las empresas que requieren que sus empleados respondan a preguntas frecuentes, escriban documentos o realicen tareas de escritura de manera eficiente.

Hay algunas áreas clave en las que se está utilizando ChatGPT con éxito, como por ejemplo, en el servicio al cliente, que se está utilizando para responder preguntas comunes de manera rápida y precisa, lo que permite a los agentes humanos centrarse en tareas más complejas. En las finanzas, se está utilizando para generar informes y análisis, lo que permite a los analistas humanos centrarse en tareas más estratégicas.

Sin embargo, también existen preocupaciones sobre cómo ChatGPT y otros avances en IA afectarán a los empleos en el futuro. Es probable que ciertas tareas se automatizarán a medida que los modelos de IA se vuelven más avanzados, lo que podría llevar a la eliminación de algunos empleos, pero lo cierto es que siempre los avances tecnológicos (desde la Revolución Industrial en adelante), han creado nuevos tipos de empleos, generalmente más desafiantes y mejor remunerados. 

En general, ChatGPT y otros avances en IA tienen el potencial de mejorar significativamente la eficiencia en el lugar de trabajo y de liberar a los trabajadores humanos de tareas aburridas y repetitivas, pero lamentablemente muchas personas hacen hoy tareas aburridas y repetitivas y no tienen (todavía) las habilidades para realizar nuevas tareas. Eso llevará un tiempo de adaptación.

Hoy en dia adquirir nuevos conocimientos y habilidades es más fácil gracias al acceso masivo a la información y la tecnología, pero dependerá básicamente de la actitud y deseos de las personas a aprender y adaptarse. También será clave cambiar la legislación laboral y el rol de los sindicatos, quienes tradicionalmente se han opuesto a toda innovación tecnológica bajo la creencia equivocada que la tecnología destruye puestos de trabajo y que siempre es mejor tener más empleados en una línea de producción, aunque eso afecte los costos y, a la larga, termine fundiendo a la empresa.

Los ejemplos abundan en la historia de la humanidad, incluso en el “capitalista” Estados Unidos, donde desde la década de 1930 los sindicatos han puesto miles de trabas a la innovación las que luego fueron imitadas por sus colegas del mundo entero. Estos ejemplos se pueden leer en el libro La economía en una sola lección de Henry Hazlitt, de 1946. Por esa época aquí en Uruguay gobernaba Luis Batlle Berres y su nefasta política de sustitución de importaciones y defensa de la industria nacional, que llevó a prohibir la importación de nuevos telares para “defender los puestos de trabajo”, no importando si la gente común tendría que seguir pagando por prendas más caras y de peor calidad.

Ya en el año 2013 la Universidad de Oxford presentó el trabajo The future of employment, donde aventuraban que en unos 20 años, el 47% de las tareas que hacemos los humanos iban a desaparecer con el avance de la ciencia y la tecnología. Hoy ya nadie piensa en contratar cajeros (o al menos, no tantos como antes), tampoco tanta gente para un call center, ni tantos telefonistas o secretarias y ni siquiera … abogados o escribanos,  ya que estos chats responden el 80% de las consultas jurídicas comunes con tanta precisión como el abogado más avieso y el blockchain hará cada día menos necesario el trabajo de los notarios. Es decir, no solo las tareas manuales serán sustituidas por IA, sino también muchas de las “intelectuales”.

También uno se pregunta cómo la IA afectará el mundo académico. Tanto chatGPT como You.com (ambas empresas pertenecen a Openai), ¿podrían facilitar el plagio en trabajos universitarios? La respuesta es no. You.com no puede facilitar el plagio en trabajos de alumnos universitarios porque se diseñó para ayudar a los usuarios a encontrar información precisa y confiable sobre una variedad de temas. Además, You.com proporciona herramientas para verificar la información encontrada y asegurar que sea fidedigna. Esto significa que los usuarios no pueden copiar directamente información de You.com y pasarla como propia. Sin embargo, esta plataforma sí puede facilitar la búsqueda de información relevante para los trabajos de los alumnos universitarios y ayudarles a comprender mejor un tema.

¿Y cómo sabrá un profesor si el trabajo lo hizo el alumno o lo hizo You.com? Un profesor puede saber si un trabajo fue realizado por un alumno o por You.com al evaluar la calidad y el contenido del mismo. El contenido del trabajo debería reflejar el conocimiento y comprensión de los temas por parte del alumno y no simplemente ser una recopilación de información encontrada en línea. El profesor también debería evaluar el estilo de escritura y los errores gramaticales para ver si el trabajo fue realizado por el alumno o por You.com. Sin dudas, un nuevo rol docente se demanda.

Bueno, debo decirles la verdad. El 60% (o más) de esta columna, no la escribí yo, sino que lo hizo ChatGPT y You.com. Yo solo hice las preguntas, adapté algunos textos y luego copy and paste. ¿Quién se llevará los créditos? ¿Y los honorarios?





miércoles, enero 11, 2023

¿Maradona o Messi?Los valores de un ídolo.


¿Maradona o Messi?Los valores de un ídolo. 

por Guillermo Sicardi | Semanario Búsqueda | jueves 5 de enero de 2023.

En su libro El mundo ha vivido equivocado y otros cuentos, el “Negro” Roberto Fontanarrosa narra la historia de Pedro, un correcto futbolista que jamás dio una patada con malas intenciones, nunca un insulto, cero expulsiones y siempre hizo declaraciones mesuradas hacia los rivales y los jueces. “Una niña. Un Duque, el Pedro”. La hinchada lo apreciaba, lo quería. Pero no era ídolo. 

En un momento la prensa le inventó un noviazgo con una mina del ambiente y se le armó un lío bárbaro con Isabelita, su novia de toda la vida. Cuando jugaron al domingo siguiente, su marcador empezó a hablarle y calentarle la cabeza: “Que vos no podés andar con esa mina”, “Que si sos macho entrá al área y te parto en cuatro” … hasta que Pedro le pegó un trompazo y le arruinó la cara. Lo expulsaron y le dieron varias fechas. 

Cuando regresó a las canchas jugaban de locatarios y al pisar el campo de juego … “¡se venía abajo la tribuna, mi viejo!  La gente gritaba: ‘¡Y coja, y coja, y coja Pedro, coja’, cantaban los negros. Era una locura. ‘Y pegue, y pegue, y pegue Pedro pegue!’ Ahí empezó a ser ídolo. Es que no podés ser ídolo si sos demasiado perfecto, viejo. Si no tenés ninguna fulería, si no te han cazado en ningún renuncio… ¿Cómo mierda la gente se va a sentir identificada con vos? ¿Qué tenés en común con los monos de la tribuna?”

Este cuento viene como anillo al dedo para comparar los estilos de liderazgo (y de idolatría) de Maradona con Messi. Ambos son unos genios dentro de la cancha. Las opiniones de especialistas y público en general se dividen por mitades para afirmar quien es el mejor del mundo. Pero fuera de la cancha … la cosa es muy diferente.

Maradona representa la viveza criolla, la picardía del potrero, el ganar haciendo trampa (la mano de Dios), la juerga, la noche, las festicholas con las mejores modelos, el escaparse de las concentraciones para ir al cabarute, la farra, hijos no reconocidos por doquier, la Ferrari negra y la merca, mucha merca. Además, le gustaba (o lo usaban) para acercase al poder político, siempre del lado equivocado: los Kirchner, Fidel Castro, Nicolás Maduro y hasta se tatuó al nefasto Ché Guevara en su brazo. Un desastre. Pero divertido, polémico y con mil anécdotas. Sin dudas que era un ídolo. Un ídolo argentino.

En cambio Messi es como Pernía: aburrido (Mario Sapag dixit). Está casado con su noviecita de la infancia, una hermosísima mujer de familia de muy buen pasar, que bien podría ser una “botinera” más, pero eligió ser una esposa fiel y madre de sus tres hijos. Messi representa la meritocracia, es esfuerzo personal, la disciplina y el profesionalismo. Nunca se quiso mezclar con la política y los políticos, al punto tal que se negó a compartir el balcón de la Casa Rosada con el “ocupa” del Alberto Fernández y sus secuaces. 

Messi, hasta hace pocos días, podía ser reconocido como el mejor del mundo, pero no era ídolo. Y para muchos, ni siquiera lo fue cuando le hizo ganar a Argentina la tercera copa mundial. Pero sí se colocó la cucarda de ídolo cuando le dijo al jugador neerlandés Weghorst (el autor de los dos goles de Países Bajos): "¿Qué mirás, bobo? Andá p'allá, bobo, andá p'allá".

Este “exabrupto”, no sólo fue celebrado “por los monos de la tribuna”, sino por la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien en su cuenta de Twitter publicó: "Gracias infinitas, capitán… a usted, al equipo y al cuerpo técnico, por la enorme alegría que le han regalado al pueblo argentino. Y un saludo especial después de su maradoniano 'andá pa’allá bobo', con el que se ganó definitivamente el corazón de los y las argentinas".

Estas son las dos argentinas que están en juego: la del populismo berreta, la ordinariez, la trampa y la corrupción por un lado y la Argentina de los Alberdi, los Borges, los Favaloro y los Messi, que quieren ganar el partido con reglas claras, en base al mérito, al esfuerzo y la honradez.

¿Cuál de los dos ídolos triunfará?



La virtud del egoísmo.


La virtud del egoísmo.
por Guillermo Sicardi | Semanario Búsqueda | jueves 29 de diciembre de 2022.


Ser “egoísta” tiene mala prensa, al punto tal que la Real Academia la define como “inmoderado y excesivo amor a sí mismo, que hace atender desmedidamente al propio interés, sin cuidarse del de los demás”. Como bien dice Ayn Rand y su filosofía, el objetivismo: “Nos han enseñado que el ego es sinónimo de maldad y que el desinterés es el ideal de la virtud. Pero la persona productiva es el egoísta en sentido absoluto y el desinteresado es quien no piensa, ni siente, ni juzga, ni actúa; porque éstas, son funciones del ego”.

Sin embargo, el significado exacto de la palabra «egoísmo» es: preocuparse por el propio interés. Esto es el “egoísmo racional”, puesto que en la búsqueda de mi propio interés, debo (aunque no lo quiera), contemplar el interés de los demás, no por ser “altruista”, sino por una pura y dura razón de conveniencia: al comerciante, no le conviente “esquilmar” a su cliente, puesto que más temprano que tarde se quedará sin clientes; al ciudadano le conviene ser amable con su vecino, no por ser “socialmente correcto”, sino porque es mejor tener una buena vecindad. 

Todos actuamos por nuestro propio interés. La Madre Teresa de Calcuta no se “sacrificaba” por los leprosos de la India, sino que ella “disfrutaba” de ayudar a los leprosos. No imagimo a doña Teresa manejando las finanzas de un banco interacional y cobrando millones de dólares por hacerlo, aunque probablemente pudiera ser más útil en esta función ayudando a los pobres a salir de la pobreza, enseñando a manejar sus finanzas y sus vidas y no sólo recibiendo de ella un plato de comida y compasión. Esto es lo que ha hecho Muhamed Yunus, fundador del Banco Grameen, quien ha ayudado a millones de indigentes a mejorar su situacion financiera dando microcréditos y él tambien se hizo millonario. Un verdadero ganar-ganar, un intercambio de valor por valor y no valor por necesidad. Es mucho más digno para un pobre recibir un crédito (lo que significa que alguien “confía” en él y que lo va a devolver), que recibir una limosna de parte de algún “altruista” que lo único que hace es enterrar a esa persona de por vida en la miseria y dejarle su autoestima por el piso. Mides, tomar nota.

Sin embargo, el altruismo y el sacrificio por los demás, tiene mejor prensa.

Dice Ayn Rand: “La cuestión no es entre auto-sacrificio o dominación, la cuestión es entre  independencia o dependencia. Es el código del creador o el código del parásito. El código del creador está construido sobre las necesidades de la mente pensante, que le permite al hombre sobrevivir. El código del parásito está construido sobre las necesidades de una mente incapaz de sobrevivir por sí misma. Todo lo que procede del ego independiente del hombre es bueno. Todo lo que procede de la dependencia del hombre de otros hombres es malo”.

Y agrega: “El propósito moral de la vida de un hombre es el logro de su propia felicidad. Eso no significa que deba ser indiferente a todos los demás hombres, que la vida humana no tenga ningún valor para él y que él no tenga ninguna razón para ayudarles a otros en una emergencia. Pero sí significa que él no subordina su vida al bienestar de los demás, que no se sacrifica a las necesidades de otros, que el alivio del sufrimiento de otros no es su principal preocupación, que cualquier ayuda que pueda darles es la excepción, no la regla, un acto de generosidad, no un deber moral, que es marginal y circunstancial – de la misma forma que los desastres son marginales y circunstanciales a lo largo de la existencia humana – y que los valores, no los desastres, son el objetivo, la principal preocupación y la motivación de su vida.

Como ven, estas ideas sacuden nuestros paradigmas más caros que la izquierda (en su más amplio espectro, desde el comunismo más rancio a la socialdemocracia más edulcorada) nos han impuesto durante décadas.

Esto lleva a que aceptemos como válido y moralmente sano, conceptos que son un verdadero desastre para nuesta vida personal y en sociedad, como ser: 

a) “que pague más el que tiene más”, que no es otra cosa que la aceptación del robo y el saqueo justificado por la “necesidad” de alguna persona que no pudo o no supo como valerse por sí misma, y en vez de ayudarle a encontrar su propia felicidad, lo dejamos atado a una prebenda de por vida, quitándole (a punta de pistola estatal), el fruto del esfuerzo de los que sí encontraron ese camino.

b) “naides es más que naides”, poniendo en un mismo plano al delincuente que al honesto, al vago que al laborioso, al productor que al saqueador, al ignorante que al genio. Si naides es más que naides, cuando tenga que operar a un hijo del corazón, que lo abra el camilllero, no el grado 5 en cardiología, después de todo, hace 30 años que está trasladando pacientes de un lado a otro y es un buen muchacho. En cambio el grado 5 es “rico”, es “amargado” y probablemente no sea “solidario”.

c) “que buena que es la justicia social”, el “repartir la riqueza” o lograr la “igualdad”, con lo cual se anulan las hermosas diferencias genéticas, conductuales y comportamentales que hacen de cada individuo un ser único e irrepetible. La justicia social es una injusticia social y la igualdad es un acto de violencia como lo ejemplifica el caso de Procusto, un posadero que alojaba a sus huéspedes en una cama y para que todos entrarn en ella sin que sobrara nada, les cortaba las piernas a los muy altos y estiraba en un potro a los más bajos, as{i eran todos “iguales”.

En esta época del año cargada de villancicos, de mensajes amorosos (que duran lo que las fiestas mismas) y donde también tenemos más tiempo para pensar, les dejo estas ideas para digerirlas. Les va a costar hacerlo. Pero aprovechen los eflubios del alcohol, que si algo positivo tiene, es que nos pone más creativos y abiertos a nuevas ideas.

Feliz año.




jueves, diciembre 22, 2022

LA INFORMACIÓN BAJO LA HOJARASCA


LA INFORMACIÓN BAJO LA HOJARASCA

por Guillermo Sicardi | Semanario Búsqueda | jueves 22 de diciembre de 2022.


Dice El Principito: “lo esencial es invisible a los ojos”. ¡Y vaya si tiene razón! Con la información sucede lo mismo: en la superficie está la hojarasca, la noticia tremendista, la noticia chusma, la noticia que atrapa, pero no informa. Por debajo de esta hojarasca debería estar el análisis profundo de los hechos, intentar entender sus causas (siempre complejas) y poder aprender de tales sucesos. Pero, lamentablemente, prima la hojarasca. Veamos algunos ejemplos. 

El caso Astesiano tiene todos los componentes para una novela de John Grisham o Dan Brown: misterio, poder, traición … y no sería de extrañar que algún día veamos este caso traducido a una serie en Netflix. Pero el caso nos invita a pensar más profundo sobre los procesos de selección del personal “de confianza” en cargos públicos, los controles de gestión o  la fuerza de la institucionalidad republicana donde un Fiscal y un juez van directo contra el custodio presidencial en forma libre y autónoma. Pero … ¿qué es más divertido? ¿Narrar los elementos novelescos de esta trama o el análisis “aburrido” de lo que transcurre bajo la superficie? No lo duden: la taquilla está en la telenovela.

Algo similar sucede con la elección de la presidencia del Consejo de Intendentes, donde Carolina Cosse (Intendente de Montevideo), Yamandú Orsi (Canelones) y Andrés Lima (Salto), no se pusieron de acuerdo sobre quien de los tres ejercería el mandato. La hojarasca nos entretuvo hablando de los “egos” de Cosse y Orsi, de sus aspiraciones presidenciales, de las cáscaras de banana que se tirarían unos a otros, de la “interna” del Frente Amplio y otras minucias más. Pero nada se habla de la inutilidad del Congreso de Intendentes, de lo absurdo de tener 19 circunscripciones territoriales para un país que entra en un barrio de San Pablo, de cómo todas las intendencias (sin excepción) se despilfarran entre el 70% y el 85% del presupuesto en sueldos y gastos de funcionamiento. Esto aburre. La hojarasca, no.

La renuncia de Carolina Ache como vice canciller por haber estado involucrada en el confuso episodio de la entrega de un pasaporte al narco Sebastián Marset mientras estaba preso en Emiratos Árabes Unidos, también está en la lista de una próxima serie de Netflix. La hojarasca habla de confabulaciones entre narcos, policías y políticos, del corrupción, de tráfico de influencias, de abogados sin escrúpulos y reyertas políticas en la interna del Partido Colorado, ya que si bien Ache ocupa su cargo por el sector Ciudadanos, también tiene una excelente relación con Pedro Bordaberry, el temido candidato para los ex talvistas. Pero poco se habla de cómo la burocracia (siguiendo sus protocolos paso a paso) puede llegar a dejar que “se le escapen varias tortugas”. No solo Marset se salió con la suya, sino también lo hizo Rocco Morabito (mafioso italiano que se fugó de Cárcel Central caminando por la calle San José durante el gobierno del Frente Amplio) o el caso de Marcelo Balcedo que tenía una mansión cerca de Piriápolis y varios autos de lujo, que ni a Aduanas ni a DGI se le ocurrió investigar, pero luego te hacen un drama si uno se trae dos chucherías desde Estados Unidos y supera el ridículo límite de los 200 dólares por importación.

La reforma jubilatoria también está tapada de hojarasca. Se apela a la sensiblería de tener que trabajar unos años más para que el sistema no colapse (y va a colapsar porque es un nuevo parche) en vez de hacerle entender a la gente que cada uno debe hacerse responsable de su propio futuro, que el BPS se gasta el 70% de su gigantesco presupuesto en cosas que no tienen nada que ver con la jubilación (como las asignaciones familiares, subsidios por desempleo, subsidio a la compra de lentes, paseos para jubilados y otros etcéteras más). Tampoco se habla de su estructura organizacional y de la futilidad de hacer elecciones de los tres “representantes sociales” (empresarios, empleados y jubilados) quienes en última instancia tienen poca incidencia en un organismo de siete miembros, donde cuatro de ellos los designa el Poder Ejecutivo. Y tal discusión se podría llevar para analizar a la fundida Caja de Profesionales Universitarios o las cada vez menos populares elecciones universitarias.

Sin dudas que estamos viviendo “la civilización del espectáculo”, título del libro de Mario Vargas LLosas quien la define así: “¿Qué quiero decir con civilización del espectáculo? La de un mundo en el que el primer lugar en la tabla de valores vigente lo ocupa el entretenimiento, donde divertirse, escapar del aburrimiento, es la pasión universal. Este ideal de vida es perfectamente legítimo, sin duda. Pero convertir esa natural propensión a pasarlo bien en un valor supremo tiene consecuencias a veces inesperadas. Entre ellas la banalización de la cultura, la generalización de la frivolidad, y, en el campo especíico de la información, la proliferación del periodismo irresponsable, el que se alimenta de la chismografía y el escándalo”. 

Cada vez que lea, escuche o mire una noticia, pregúntese si lo están informando, lo están entreteniendo o lo están idiotizando.


viernes, diciembre 16, 2022

Gramsci en Uruguay.


Gramsci en Uruguay.

por Guillermo Sicardi | Semanario Búsqueda | jueves 15 de diciembre de 2022.


Nadie se explica cómo, a pesar del enorme fracaso que ha sido el socialismo en todo lugar donde se lo ha aplicado, sigue gozando de buena salud. Todos creíamos que con la caída del muro de Berlín y la implosión del comunismo ruso, el fracasado régimen dictatorial iba a fenecer para siempre, dejando por el camino miseria, persecuciones políticas, falta de libertades y 150 millones de muertos. Sin embargo, resurgió como el ave Fénix.

Pero Juan Pedro Arocena, en su reciente libro: Gramsci, su influencia en el Uruguay, nos da varias respuestas para explicar este fenómeno.

Primero, hace una clara síntesis ideológica entre el marxismo y el gramscismo, las discusiones teóricas dadas por el comunista Rodney Arismendi y un racconto histórico sobre cómo la izquierda logró “acumular fuerzas”, juntando políticos, estudiantes, obreros, sindicalistas, artistas, murguistas y cuanto otro grupo o grupúsculo que se percibiera como “débil”, para explicar que su desgraciada situación era por culpa del “capitalismo salvaje”. ¡Unos magos!

Gramsci, comunista italiano que escribió sus “cuadernos” desde la cárcel, sostenía que la revolución y la conquista del poder no se iba a conseguir por las armas, sino copando todos los espacios que hicieran a la “cultura” de una sociedad: la educación, las manifestaciones artísticas (el canto popular, la murga, el deporte), el apegarse a causas “nobles” (defensa de los negros, los homosexuales, los pobres) e imponiendo un nuevo lenguaje, al mejor estilo 1984 de George Orwell.

Dice Arocena: “Finalmente pululan un sinnúmero de banalidades semióticas, tales como el uso o no de la corbata, el pelo corto y el rostro afeitado o la melena y la barba, el lenguaje tradicional o el inclusivo, la presentación formal o zaparrastrosa, tender a un relacionamiento respetuoso o irrelevante, los gustos y aficiones de predominantes tradiciones nativistas o murguista. carnavalera. Los factores aglutinantes escasean y son también triviales: la celeste, el asado y el mate, aunque el consumo indiscriminado en todo tiempo y lugar de esta infusión, es también un ridículo privilegio de exageración identitaria propia de la izquierda”. El “muro de yerba”, al decir de Francisco Faig.

Todo esto lleva a la banalización y a la radicalización de cualquier idea, prefiriéndose el ataque a las personas que a las ideas (falacia ad hominem), lo que hace a las masas cada vez más estúpidas y maleables. Y eso es lo que busca la izquierda: siervos y no ciudadanos, seres dependientes y no independientes, débiles y no fuertes.

Se trata de una verdadera “batalla cultural”, que la izquierda ha sabido dar con inteligencia, paciencia, perseverancia y también sin pudor ni códigos éticos ni morales. Todo vale para denostar al “enemigo” y llegar al poder. Y una vez en él, hacer todos los desastres a los que nos tiene acostumbrados la izquierda, para lo cual basta ver los retrocesos en Cuba, Venezuela, Nicaragua, Argentina y la lista continua.

Por esto y mucho más, es importante leer el libro de Arocena y entender cómo Gramsci ha permeado en nuestra sociedad ante la “debilidad de un auditorio penetrado por su silencio, su orfandad de fundamentos, su temor al ridículo, su desprevenida indefensión, su propensión a asumir como propio y sin pasar por ningún tamiz, todo lo que se presenta como bondadoso y justiciero”.

Y también han contado con la complicidad de una oposición timorata, una academia cobarde y un empresariado prescindente de la cosa pública.

Las advertencias están hechas. Los trucos de estos magos han sido develados. Es hora de actuar en consecuencia.



Atraso cambiario y competitividad.


Atraso cambiario y competitividad.
por Guillermo Sicardi | Semanario Búsqueda | jueves 8 de diciembre de 2022.


El dólar en Uruguay está muy barato. Esto es divertido para el que quiere viajar o importar chucherías, pero es pésimo para ser competitivos y así poder vender milanesas directo a la góndola de un supermercado en Estados Unidos o Europa, en vez de exportar los porotos de soja a granel. Los ejemplos pueden seguir con otros alimentos y productos industriales, pero no somos competitivos. ¿Por qué?

El economista e ingeniero agrónomo Luis Romero Álvarez lo explica claramente en su podcast La batalla de las idas en Spotity, que aquí tomo como base para esta columna.

El dólar está atrasado. No tiene mucho sentido que la moneda estadounidense se esté fortaleciendo contra otras monedas “fuertes”, como el Yen japonés o el Euro y pierda valor frente al debilucho peso uruguayo. Algo huele mal. Es como cuando uno viajaba a Estados Unidos o Europa y todo nos parecía barato. El “dame dos” (sin siquiera preguntar precios), fue muy divertido mientras duró. Pero la resaca posterior a la fiesta del dólar barato nos tuvo varios años con terribles dolores de cabeza. Hoy, ¿la historia vuelve a repetirse?

El precio del dólar no se forma en Uruguay por “la mano invisible del mercado”, sino por intervenciones estatales directas o indirectas. Como el Estado uruguayo es un gastador serial y siempre tiene déficit fiscal (gasta más de lo que ingresa por impuestos), recurren a tres elementos para cerrar las cuentas: 

1) endeudarse en dólares, con lo cual ingresan dólares a la economía y por un tema de oferta y demanda, al haber más oferta de dólares, su precio baja. 

2) cobrar más impuestos, cosa que hizo el Frente Amplio y hoy es casi imposible pensar en aumentar la carga tributaria, porque tendría un efecto contrario: a más impuestos, más evasión, menos actividad y menor recaudación (técnicamente se conoce a este fenómeno como la curva de Laffer). 

3) imprimiendo pesos desde el Banco Central para pagar sueldos y gastos. Pero si se pasan de rosca con la “maquinita”, generan inflación y para frenar la inflación (que el propio Estado provoca), buscan “esterilizar” ese efecto, ofreciendo papeles públicos (como letras de tesorería) y pagando tasas de interés muy altas, para así estimular a la gente a “sacarse los pesos de encima”. Otros, atraídos por tales tasas, venden sus dólares para pasarse a. pesos y con eso el precio del dólar cae nuevamente. 

Otra manera de ganar competitividad es abriendo la economía al mundo, cosa que el presidente Lacalle Pou está procurando hacer, aún contra la voluntad encerrona y sesentista de nuestros malos socios del Mercosur.

Una economía abierta, con bajos aranceles, fomenta la importación y esas importaciones se pagan con dólares, por lo cual, al demandarse más dólares para importar, su precio tendería a subir. Además, si no queremos que todas nuestras industrias se fundan, van a tener que ser competitivos a fórceps y en vez de buscar rascarse en el palenque del Estado, pidiendo aranceles altos, barreras no arancelarias, sustitución de importaciones, subsidios u otros mamarrachos que han fracasado durante décadas, deberán ser competitivos en serio: bajar costos, mejorar la calidad de los productos y tener una mano de obra eficiente y eficaz.

Esto llevará naturalmente a hacer dos reformas que ningún político quiere hacer: la reforma del Estado, no sólo bajando gastos e impuestos que se cargan en los productos que consumimos localmente o en los que pretendemos exportar, sino también eliminando burocracia, trámites, controles, permisos y papeleos que no sirven para nada más que para alimentar al propio Leviatán. 

Y la otra reforma es la reforma laboral, ya que la mano de obra uruguaya es cada vez más cara y menos productiva. Basta hablar con cualquier arquitecto o constructor y preguntarle cuántos metros cuadrados de pared levantaba un albañil en un día hace 20 años y cuanto levanta hoy. Por eso el costo del metro cuadrado en Uruguay es más alto que en Miami. Un absurdo.

También el Estado debe permitirle a las AFAP´s (que recaudan miles de millones de pesos) a que puedan invertir parte de ese dinero en bonos soberanos o acciones triple A en Estados Unidos o Europa, ya que si las AFAP´s salen a comprar millones de dólares para hacer estas inversiones en el exterior (como lo hacen los fondos de pensiones más serios del mundo), eso llevará a demandar dólares y su precio subirá.

Otro factor que nos hace poco competitivos es el costo de la energía. Mucho verso con las energías renovables, con el precio paridad de importación de los combustibles y con el futuro del hidrógeno verde, pero lo cierto es que la factura no baja sustancialmente. 

Desde hace unos años Uruguay viene surfeando las olas con muy buena suerte: como tenemos una excelente tradición de buenos pagadores (casi arruinada en el 2002 por Tabaré Vázquez y el Frente Amplio que pedían el no pago de la deuda externa y así caer en default), conseguimos dinero prestado a buenas tasas, pero dinero prestado al fin. Esto es patear el problema a futuro, porque, algún día, las deudas hay que pagarlas. 

La otra suerte que hemos tenido es la gran demanda por alimentos y “commodities” que Uruguay produce en forma muy eficiente, lo cual ha permitido que ingresen miles de millones de dólares por la venta de soja, trigo, carne, arroz o lácteos; pero esta fiesta algún día se va a acabar, o, al menos, la música que la anima no va a ser tan alegre.

Uruguay tiene que ser competitivo. El gobierno parece querer ir por esta senda de competitividad, pero seguramente encuentre muchos contras. Empecemos por tomar acción sobre el tipo de cambio y la apertura de la economía. Una vez en el baile, tendremos que bailar. Y aunque sea con la más fea (por culpa de no haber tomado las decisiones que hay que tomar), luego veremos que esta rana fea se convertirá en princesa. Como le pasó a Nueva Zelanda. No lo hicieron de la noche a la mañana, pero lo hicieron muy rápido y muy bien. Nosotros también podemos.



jueves, diciembre 01, 2022

Fútbol y política: panem et circenses.


Fútbol y política: panem et circenses.
por Guillermo Sicardi | Semanario Búsqueda | jueves 1 de diciembre de 2022.


Panem et circenses (pan y circo) es una expresión que se le atribuye al poeta Juvenal quien criticaba a los políticos que, para paliar las penurias que vivía Roma luego del incendio durante el gobierno de Nerón, la posterior erupción del Vesubio (que terminó con Pompeya) y los problemas económicos, utilizaban el Coliseo para ofrecer múltiples espectáculos circenses y panes gratuitos, para distraer al pueblo y lograr que los votasen. Esta receta populista de pan y circo ha sido tan efectiva, que goza de buena salud desde hace más de 2000 años.

Hoy con el mundial de futbol en Catar, vemos que diferentes gobiernos de diferentes partes del orbe, pretenden recurrir a esta máxima para ganar las simpatías del público, repitiendo recetas de populistas y dictadores del pasado.

Veamos a nuestros hermanos argentinos, siempre tan adictos al populismo berreta. Ya desde el año 2009 durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, se financió con fondos públicos el programa Fútbol para todos (FTP), en acuerdo con otro gran corrupto como lo fue Julio Grondona, presidente de la Asociación Argentina de Fútbol. 

En 1978 los militares en el poder (con el General Rafael Videla a la cabeza), organizaron el XI Campeonato Mundial de Fútbol, donde Argentina salió campeón y el gobierno dictatorial sacó provecho de tal alegría. 

Todos hemos visto varios documentales sobre la vida de Diego Armando Maradona y cómo los políticos siempre quisieron pegarse a su éxito y fama. Y el pobre Diego cayó en la trampa, defendiendo al kirchnerismo, tatuándose una imagen del Che Guevara en su brazo y saliendo a apoyar a dictadores como Fidel Castro en Cuba o Nicolás Maduro en Venezuela.

Otro espectáculo circense fue la invasión de las Islas Falkland por parte de Leopoldo Fortunato Galtieri, quien logró unir a millones de argentos tras ese sentimiento chauvinista que tanto los caracteriza. Llenó la Plaza de Mayo y logró más vítores que muchos políticos demócratas. La dictadura, la inflación, los desaparecidos y la pobreza quedaron en un segundo plano al grito de ¡las Malvinas son Argentinas! Si no hubiera estado Margareth Thatcher del otro lado, tal vez hoy seguían los militares en el poder (¡y con apoyo popular!)

“Italia debe ganar. Es una orden”, le dijo Benito Mussolini al general Giorgio Vaccaro, presidente de la Federación Italiana de Fútbol, al disputarse el mundial de 1934 (en pleno auge del fascismo), donde la azurra salió campeona y benefició la imagen del Duce. 

También Hitler supo sacar provecho de los Juegos Olímpicos de 1936 para demostrar la superioridad de la raza aria, pero el estadounidense Jesse Owens (de raza negra) les arruinó la fiesta al ganar 4 medallas oro que Hitler se negó a entregar en persona. Su ministro para la ilustración pública y propaganda, Joseph Goebbels, sabía muy bien como “armar circo”: mítines multitudinarios llenos de banderas, uniformes y estandartes; canciones motivadoras; marchas y desfiles y un sinnúmero de artistas y deportistas que salían a defender al régimen. Y vaya si le funcionó.

Por suerte en Uruguay la cosa es diferente. No hay dudas que el futbol ha servido de trampolín o al menos de buena vidriera para varios políticos, pero ninguno de ellos ha utilizado esa relación entre el deporte y la política, más allá de la legítima popularidad que trae la buena gestión en un área para utilizarla en otra: no lo hizo Julio María Sanguinetti (como hincha y dirigente de Peñarol), ni Tabaré Vázquez (quien lograra el campeonato uruguayo con Progreso) o Eduardo Ache en Nacional, por solo citar a algunos.

Esta “cosa uruguaya” que nos hace diferentes, debemos cuidarla. La salida del Maestro Oscar Tabárez como director técnico de la selección uruguaya, tuvo un mayoritario componente “técnico” (su ciclo y su estilo se estaba agotando), pero también es cierto que -dada su manifiesta condición de frenteamplista- muchos disfrutaron y otros sufrieron su salida, porque perdían o ganaban a “uno de los nuestros”. No debe ser así.

No solo el fútbol es terreno fértil para el circo, sino que también lo son la murga, el canto popular el caso Astesiano, el caso Charles Carreras, las denuncias contra Katöen Natie, el plebiscito contra la LUC u oponerse a las reformas de la educación y de la seguridad social, no con buenos argumentos sino con cánticos y eslóganes de “barra brava”.

Ni regalemos un Rolls Royce de 500.000 euros a los jugadores por ganarle a Argentina (como acaba de hacer Arabia Saudita), ni amenacemos de muerte a los familiares de los jugadores si se salen de la raya de la policía moral (como hacen en Irán). 

La tentación del pan y circo es muy grande, por lo que seamos nosotros - los ciudadanos- los que mantengamos a raya a nuestros políticos. De la tienda que sean.


viernes, noviembre 18, 2022

Nuevas generaciones debiluchas


Nuevas generaciones debiluchas
por Guillermo Sicardi | Semanario Búsqueda | jueves 17 de noviembre de 2022.


Dicen que cuando consultaron al fundador de Dubai, Sheik Mohammed Rashid, sobre el futuro de su ciudad, éste respondió: “Mi abuelo andaba en camello, mi padre andaba en camello, yo ando en Mercedes, mi hijo anda en Land Rover y mi nieto va a andar en Land Rover; pero mi bisnieto va a andar en camello. ¿Por qué? Porque los tiempos difíciles crean hombres fuertes, los hombres fuertes crean tiempos fáciles, pero los tiempos fáciles crean hombres débiles y los hombres débiles crean tiempos difíciles.”

Hoy estamos formando hombres débiles. Todo el mundo tiene un motivo justificado para ofenderse, para sentirse discriminado o débil ante algo o alguien. Así, negros, mujeres, gays, lesbianas, petisos, gordos, enfermos, pobres, ricos o sanos, sienten que vulneran sus “derechos” (reales o presuntos) y eso nos lleva a caminar todo el tiempo sobre cáscaras de huevos.

Esto no creo sea casualidad, sino una fría y calculada estrategia para que el ser humano se sienta más vulnerable de lo que ya es, y en vez de desarrollar fortalezas emocionales, cognitivas y laborales a nivel individual, se sume en el colectivo del partido, el sindicato, el grupo, los compañeros o el Estado y pase a ser un engranaje al servicio de “la sociedad”, en vez de ser el factotum de la misma. Gramsci siglo XXI.

La “agenda de derechos” ha dejado en un segundo plano a la agenda de responsabilidades. Los valores del trabajo fecundo, el esfuerzo, el mérito, la resiliencia (caerse y volver a levantarse) han sido sustituidos por el ingreso sin trabajar (la renta universal, el subsidio, el empleo público innecesario), el “pase social” (para que el alumno pase de año aún sin haber adquirido los conocimientos necesarios porque repetir lo puede “estigmatizar”) y cualquier “colectivo” (aunque lo integren cuatro gatos locos) arma su lobby y enseguida encuentra eco en otros colectivos, en la prensa o en políticos de poco vuelo, siempre dispuestos a ser generosos con dinero ajeno.

Dice Thomas Sowel: “Se ha creado un mundo donde el éxito de otras personas resulta ser una ofensa en lugar de ser un ejemplo”.

Para muestra uno de los últimos botones: Guillermo Francella protagoniza la exitosa serie El encargado, que trata de un típico porteño chanta que manipula a los copropietarios del edificio cuando se entera que quieren construir una piscina en la azotea y eso implica derribar su habitación y, por ende, perder su empleo. Es una novela, tan exagerada como toda novela. Pero la Agrupación de Encargados emitió un comunicado donde dicen “expresar nuestro total repudio tanto a él como a la producción de esta ficción producida por la plataforma Star+ que nos ha provocado un enorme malestar”. O no saben distinguir la paja del trigo o son unos babiecas.

Esta sensibilidad a flor de piel llega a las escuelas y a las empresas. Ya nadie va a repetir. La lapicera roja para corregir los errores fue hace años sustituida por una verde, más suave y ecológica. ¡Que a una maestra no se lo ocurra poner a un alumno en penitencia! Antes, si la maestra te retaba, tu madre se encargaba de darte tremenda zurra y recordarte los valores del respeto y la responsabilidad. Pero ahora es la maestra quien corre el riesgo de ser aporreada por la madre del infanto.

En las empresas sucede algo similar y cada día se parecen más a un jardín de infantes: hay juegos, salas de relax, días de frutas, de masajes, de yoga, de coaching, de jefes que nunca levantan la voz so pena ser despedidos … ¡Vamos! Defiendo todo esto y no el estilo de liderazgo de un cómitre (persona que vigilaba y azotaba a los remeros en las galeras españolas), pero todo parece indicar que nos estamos yendo de mambo.

Tiene razón el Sheik Rashid: los tiempos fáciles crean hombres débiles y los hombres débiles crean tiempos difíciles. Así, las nuevas generaciones, en lugar de ser más fuertes, serán más debiluchas.

---

Mi columna está en sintonía con la escrita por Fernando Santullo la semana pasada en Búsqueda y que yo no había leído hasta después de escribir la mía. Aquí pego un par de párrafos y adjunto el link a la columna completa.




Exceso de andadores - Fernando Santullo -Ida Vitale


martes, noviembre 15, 2022

¿Por qué tienen más los que tienen más?


¿Por qué tienen más los que tienen más?
por Guillermo Sicardi | Semanario Búsqueda | jueves 10 de noviembre de 2022.


Búsqueda cumple medio siglo de prédica en favor de las ideas de la libertad y es una buena ocasión para repasar si tantos años de siembra han dado sus frutos. Por tal motivo, hoy haré un resumen de mi primer columna escrita el 2 de febrero de 2012 que se tituló ¿Por qué tienen más los que tienen más?, y decía así:

Según investigaciones realizadas por el Ing. Juan Carlos Doyenart de Interconsult sobre las creencias de los uruguayos, “el 75% creen que “el que tiene más” es porque “lo heredó”, “se aprovechó de otros” o “tuvo suerte”. Sólo un 25% creen que el tiene más es debido a “sus propios méritos, talentos y virtudes.

Es por este motivo que la moral detrás del grito de guerra “que pague más el que tiene más” tiene tantos adeptos. Ven un acto de justicia quitarle dinero a unos para “repartir esa riqueza” entre los que “tienen menos”, cuando, en realidad, se trata de una gran injusticia. Si bien hay gente que tiene más porque actuó indignamente, ese no es el caso de la mayoría y ninguno de ellos podrá exhibir sus bienes como logros, porque no son tales.

¿Pero se ha puesto Usted a pensar por qué tiene más el que tiene más? Los que TIENEN más, (ya sea dinero, conocimientos o amigos) es porque HACEN más: arriesgan más, estudian más  o se esfuerzan más. Y lo hacen porque “SON más”: más osados, más responsables o más inteligentes. 

Veamos que sucede si aplicamos esta moral para “repartir riqueza intelectual” en un liceo con 4 alumnos, donde uno es “muy rico” en conocimientos (tiene “sobresaliente”, nota 12) y otros 3 son “pobres”, ya que apenas obtienen una nota de 5 (un punto por debajo del mínimo para aprobar).  ¡Qué clase más injusta! El 75% está por debajo de la  “línea de pobreza intelectual” (que es un 6) y un 25% es extremadamente rico. Entonces aplicamos la moral redistributiva y le quitamos 3 puntos al rico para repartirlo entre los 3 “pobres”.  ¡Maravilloso! Ahora todos tienen 6 puntos y en pocos minutos todos están por encima de la línea de pobreza intelectual.. Ya no hay “burros” en la clase y la brecha entre ricos y pobres ha disminuido. Un triunfo de la “política redistributiva”.

Al año siguiente,  nuestro alumno sobresaliente no tendrá estímulos para esforzarse más porque sabe que no le dejarán tener más de 9 puntos; entonces estudia menos, frecuenta boliches y asiste a conciertos de los Wachiturros. Pero como igual es muy inteligente (tiene talentos naturales) obtiene un 9.  Mientras tanto, los otros 3 alumnos “pobres”, no tienen estímulos para esforzarse más sino para “seguir en la misma”. 

El gran problema será al año subsiguiente cuando nuestro Atlas deje de “sostener al mundo” con sus estudios, sus pensamientos o sus innovaciones y se conforme –al igual que un Kung San-  con un mísero 6 para “sobrevivir”. Entonces, ¿de qué y de quiénes vivirán ahora los que tienen menos? ¿A quién van a saquear ahora?

La moral del liberalismo es diferenciar a las personas por sus talentos y sus virtudes, tal como reza el artículo 8 de nuestra Constitución. Que cada persona es libre de buscar su propia felicidad y no ser esclavo de nadie, como tampoco exigir nada de otros. Su moral se basa intercambios libres y voluntarios de valor por valor y no valor por necesidad. Reclama que el poder de imperium del Estado no sea utilizado para “sacarle a unos para darle a otros”, sino para crear las condiciones adecuadas que permitan a cada individuo valerse por sí mismo.”

Han pasado diez años y percibo que las creencias dominantes en favor del pensamiento colectivista siguen tan campantes. Pero todos aquellos que de una u otra manera participamos de esta “batalla cultural”, sabemos que no se trata de una Blitzkrieg (guerra relámpago), sino más bien de una maratón de larguísimo aliento.

Por este y otros motivos, seguiremos sembrando estas pequeñas semillas de libertad con la esperanza que un ía germinen, y lo haré hasta que la energía y la salud me lo permitan, porque, como bien dijo Edmund Burke: “para que triunfe el mal, sólo es necesario que los buenos no hagan nada.”


jueves, octubre 27, 2022

Proteger la cerveza nacional.


Proteger la cerveza nacional.
por Guillermo Sicardi | Semanario Búsqueda | jueves 27 de octubre de 2022.


Fabricas Nacionales de Cerveza comenzó a importar latas de Norteña y Pilsen desde Argentina por la sencilla razón que los costos de producir en Uruguay han “ido en constante aumento, al punto que hoy cuesta dos veces y media más elaborar un litro de cerveza en Uruguay que en Argentina y Brasil”, según declaraciones de la empresa a El Observador.

La reacción del sindicato no se hizo esperar y emitió un comunicado que vale la pena analizar para entender dónde está la “grieta ideológica” que divide a socialistas y estatistas de republicanos pro libre mercado.

Desde el PIT-CNT dicen tener “profunda preocupación” porque “se está sustituyendo producción nacional por importación” lo que podría afectar la cantidad de “mano de obra ocupada en la planta de Minas”. Esto es un error. Tanto las personas como las empresas, decidimos si nos conviene autoabastecernos de todo nosotros mismos (no “importar” nada), o tomar una decisión más inteligente y dedicar nuestro tiempo a lo que somos eficientes y contratar el resto fuera. A mi me encanta cortar el pasto de mi casa, pero debo decidir si invierto ese tiempo y recursos en el jardín o en hacer algo que me agregue más valor.

Estos son los pies de barro de la teoría de sustitución de importaciones promovida durante décadas desde la CEPAL de Raúl Prebisch, quien antes de morir (al igual que Eduardo Hughes Galeano y sus venas abiertas de América Latina) reconocieron su garrafal error y el daño que hicieron con su teoría. Hoy la Argentina de los Kirchner siguen aferrados a este fracaso y ya vemos como les va.

Es cierto que los bajos precios actuales en nuestro vecino país están totalmente distorsionados por la propia intervención del gobierno peronista en la economía, pero la solución no pasa por (como pide el sindicato), de establecer “políticas públicas de protección a la industria nacional”. 

¿Y por qué habríamos de proteger a una industria determinada? Unos sostienen que como las empresas uruguayas son chicas no pueden competir con otras más grandes de la región y menos aún con multinacionales, por lo que si no se las “protege” con aranceles, subsidios, cuotas de mercado o similares, esas empresas no podrían sobrevivir y menos aún crecer. 

Otros creen que es mejor “hacerlo todo en casa”, no importa si el producto final es más caro o de peor calidad. Por lo tanto, con al afán de proteger unos cientos de puestos de trabajo, obligamos a tres millones y medio de ciudadanos a pagar más, resintiendo el poder de compra de esa persona, que -no olvidemos- también es trabajador y también es uruguayo.

Pero todos estos argumentos no son ciertos, ya que Uruguay es muy competitivo en varios rubros, como alimentos, software, logística o servicios y podría serlo mucho más haciendo exactamente al revés de lo que proponen los estatistas: abrir la economía al mundo (y despegarnos del Mercosur), achicar el costo del Estado, eliminar y simplificar regulaciones, flexibilizar el mercado laboral y bajar impuestos.

En el citado comunicado, el PIT-CNT también la emprende contra el genuino deseo de obtener ganancias. Dicen que, dada la diferencia de tipos de cambio, “las empresas se sienten atraídas a incrementar sus ganancias”, comprando en lugares donde sea más barato. ¿Pero acaso no hacemos todos lo mismo? ¿Qué hace doña María recorriendo la feria? ¿Por qué no compra los tomates en el primer puesto que encuentra? O mejor aún: ¿por qué María no dedica varias horas a la semana a cultivar sus propios tomates? Además, si la empresa no gana buen dinero, ¿cómo hace para pagar los mejores sueldos que el sindicalismo se pasa demandando? ¿Cómo hace para invertir en nuevos equipos y mantenerse competitiva? 

Los sindicalistas también se quejan de “las multinacionales”, como los más avaros entre los avaros, pero todos mueren por trabajar allí porque ofrecen las mejores condiciones laborales del mercado. Y como para no hacerlo, cuando suelen tener entre el 70% y el 95% de market share en sus respectivos sectores. De esa “posición dominante” nunca escuche al PIT-CNT quejarse. 

Esta absurda discusión debería estar finiquitada desde hace añares, pero no lo está. Entre otras cosas porque nuestro sistema educativo no explica cómo funciona una empresa y muchos creen que es soplar y hacer botellas; la inmensa mayoría de la gente jamás emprendió nada y no tiene idea lo que es mantener el negocio a flote; los empresarios tampoco comunican bien su rol y los políticos … bueno, son casi todos keynesianos por lo que les encanta poder meter su rabo, aunque transformen el paraíso en un infierno.

Uruguay tiene mucha tela para cortar para ser más competitivo, pero pocos se animan a ponerle el cascabel al gato donde hay que ponérselo. 






jueves, octubre 20, 2022

Aprendamos de Los Andes.


 Aprendamos de Los Andes.

por Guillermo Sicardi | Semanario Búsqueda | jueves 20 de octubre de 2022.


La semana pasada se cumplieron 50 años de la llamada “tragedia” de Los Andes, que mudó de tragedia a un grandioso canto a la vida, la resiliencia, el deseo de superación y el amor al prójimo. Convirtieron una enorme desgracia en un ejemplo de superación grupal e individual. Y de eso debemos aprender.

Vivimos en una sociedad cada vez más hipersensible a todo: cualquier comentario es ofensivo para muchos, no perdónanos un error ajeno, pero cometemos cientos propios, nos quejamos de todo y reclamamos a “otros” (pareja, empleador, Estado, etc.) qué nos resuelvan nuestros asuntos.

Nada de esto sucedió en Los Andes. Allí, en la inmensidad y soledad de la montaña, debieron arreglarse solos. ¿Y acaso la vida misma, en condiciones normales, no nos demanda igual actitud? ¿Acaso no debemos tomar nuestras propias decisiones y llevar adelante nuestros propios proyectos? Sin dudas que sí. Pero parece que no estamos emocionalmente bien preparados para ello.

Muchos de los sobrevivientes han aprendido a no quejarse por nimiedades: “Después de lo que pasé, no me puedo quejar de esto”, se decían a sí mismos. Y esto es clave para una buena salud mental: no “terribilizar” (como dice el psicólogo Rafael Santandreu en sus libros Nada es tan terrible o El arte de no amargarse la vida.) donde tendemos a exagerar nuestros problemas y eso nos amarga innecesariamente.

También mostraron una gran capacidad para trabajar en equipo. Se cuidaron y alentaron mutuamente, distribuyeron tareas y se turnó el liderazgo. La pregunta que uno se hace es si esas cualidades surgieron por extrema necesidad o pueden recrearse en otros ámbitos menos hostiles.

Además, vale considerar la formación religiosa o espiritual de este grupo y si tal factor hizo o no la diferencia. Más allá de las creencias que cada uno tenga, tengo la percepción que las personas creyentes asumen las cargas que le pone la vida con otro talante, con otra aceptación, con otra paz.

También los mantuvo firmes durante 72 días el objetivo de reencontrarse con sus familias, sus proyectos y sus vidas, es decir, con un propósito. Es lo mismo que afirma Víctor Frankl en su libro El hombre en busca de sentido, escrito luego de padecer los oprobios de los campos de concentración nazis.

Todos ellos han logrado rehacer sus vidas y en forma bastante plena, tanto a nivel personal, familiar, social o laboral, con los altibajos de todo ser humano. Pero el gran mensaje es que se puede superar la adversidad. Qué la vida no es un camino lineal y en unos minutos te cambian todas las coordenadas. Y el gran aprendizaje que todos dicen haber recibido en estas cinco décadas está en las relaciones personales, más que el dinero, el prestigio o la fama.

Sólo resta agradecer sus testimonios, sus conferencias y su generosidad para compartir todo lo vivido, sin ocultar nada. Qué lo sigan haciendo porque seguramente al escucharlos nos haga menos quejosos, más agradecidos y mejores personas.


jueves, octubre 13, 2022

Comunicar mejor la reforma de la educación.


Comunicar mejor la reforma de la educación.
por Guillermo Sicardi | Semanario Búsqueda | jueves 13 de octubre de 2022.


Varios indicadores muestran que el sistema educativo uruguayo (otrora orgullo nacional), está dando pésimos resultados. Para muestra este botón: sólo el 18% de los alumnos del quintil socioeconómico más vulnerable terminan el liceo (uno de cada cinco). En cambio, en el primer quintil (las familias con mejor situación socioeconómica), lo terminan el 80%. Esta es la verdadera “brecha” social: de un lado, los que salen mejor preparados para enfrentar la vida y del otro, los que quedan estancados en la partida.

Sólo este dato debería hacer sonar todas las alarmas y ponernos a hacer cosas diferentes. Pero … ¿cuáles?. Lo más sensato sería copiar aquellos sistemas que han logrado captar más alumnos, retenerlos voluntariamente, formarlos adecuadamente y, sobre todo, ayude a los jóvenes a descubrir sus talentos y ponerlos en acción. Pero con el actual sistema estatista y en exceso burocrático, es imposible lograrlo.

Uruguay está entre los peores alumnos del barrio latino. Según el análisis de los datos de la Encuesta Continua de Hogares (citado recientemente por El Observador),  “los adultos uruguayos de entre 20 y 35 años acumulan menos de 11 años de formación en promedio, el valor más bajo de toda la región”, cuando el mínimo deberían ser 14 años (2 de preescolar, 6 de escuela y 6 de liceo).

Pero la cantidad de años de estudio no asegura ni la calidad ni la utilidad de tal formación. De hecho, el sistema educativo actual (tanto en Uruguay como a nivel global) está basado en formar trabajadores para realizar tareas más bien fabriles y repetitivas, transmitiendo aprendizajes en bloque y basados fundamentalmente en la memorización. Pero esto ya no funciona desde hace décadas. Hoy vivimos en la “sociedad del conocimiento” y será el capital humano (junto al capital económico y al capital institucional), los que crearán sociedades más libres y prósperas.

El ser humano tiene que “agregar valor” con su labor y esto se logra de dos maneras: a) con el uso de la mente (resolviendo problemas), o b) a través de una actitud positiva que se traduce en ciertas conductas específicas, las que demuestran que la persona ha desarrollado cierta “competencia” (habilidad) para realizar una labor.

A mi modo de ver este es el tema más importante de la reforma educativa porque cambia radicalmente el paradigma en que se basa el actual sistema: de una formación generalista, impersonal y estandarizada, a formar a cada alumno a su medida. ¿Pero cómo lo harán? No está claro. Y eso hace que el debate no llegue a calar en los hogares y se mantenga a nivel técnico-político. Por eso está todo bastante trabado.

El gobierno debe hacer un mejor esfuerzo para comunicar esta reforma de manera sencilla, con ejemplos prácticos, mostrando cómo se aplican estas ideas en otras partes del mundo y, sobre todo, entusiasmando a padres y a alumnos. 

Los técnicos en educación suelen hablar “en difícil”, utilizando términos y frases edulcoradas que quieren decir mucho y no terminan diciendo nada para la inmensa mayoría. Por lo tanto, como padres y alumnos no terminan de entender cómo se beneficiarán con los cambios, la discusión queda en el ámbito político, donde los argumentos suelen escasear y los eslóganes abundar.

En esta reforma realmente nos va la vida. No sólo porque con este hándicap no podremos competir como país, sino que tampoco lograremos tener más personas realizadas, haciendo cosas útiles para sí mismos y para los demás.

Si padres y alumnos no visualizan las ventajas del cambio y lo apoyan, los sindicatos y la oposición se dedicarán a poner palos en la rueda y las personas tomarán posición siguiendo a sus dirigentes, en vez de pensar en qué es lo verdaderamente conveniente para el futuro de sus hijos. Será como pegarse un tiro en las piernas.


lunes, octubre 10, 2022

Brasil


Brasil
por Guillermo Sicardi | Semanario Búsqueda | jueves 6 de octubre de 2022.



Las elecciones del pasado domingo en Brasil, ese país-continente con más de 200 millones de habitantes, dejan varios puntos para pensar.

Primero, uno se pregunta cómo Lula pudo sacar tantos votos cuando sus gobiernos socialistas no fueron buenos y, sobre todo, fue procesado por una de las corrupciones más aceitadas de América Latina, descubierta por la operación Lava Jato, recogida en la serie de Netflix O Mecanismo.

Por otra parte, el gobierno de Jair Bolsonaro y su ministro de economía Paulo Guedes, están  dando resultados muy positivos: en los últimos meses no sólo van frenando la inflación (disparada en  todo el mundo y más en los países populistas), sino que han tenido deflación (inflación negativa). Han bajado impuestos, privatizado empresas públicas que perdían millones de dólares, no han habido denuncias serias sobre corrupción y han creado millones de empleos. Sin embargo …

En Argentina sucede algo similar. A pesar de las rotundas pruebas de robos y corrupción durante 20 años de Kirchnerismo, siguen teniendo un núcleo duro de votantes que no baja del 30%. Parece que nuestros vecinos aceptan la máxima “roba, pero hace”.

¿Por qué es tan difícil aceptar las ideas de la libertad y tan fácil aceptar las ideas del socialismo, que han sido un fracaso económico, político, cultural y moral siempre y donde se las aplicó?

La respuesta no es sencilla, pero para encontrarla hay que tener en cuenta lo siguiente. La libertad es hermosa y valiosa, como una buena moneda de oro. Pero si de una cara está la libertad, del otro está la responsabilidad individual sobre cómo ejercer esa libertad, lo que implica hacernos cargo de nuestras decisiones. Esa carga es tremenda para la mayoría.

En cambio el socialismo elimina al individuo y traslada la responsabilidad individual (ser constructor de tu propio destino) en una irresponsabilidad colectiva. Nos brindan el placebo de decirnos que la culpa de nuestros males no es por nuestra propia inoperancia, falta de metas, de constancia, de esfuerzo, sino que es culpa de factores externos: el empresario explotador, el imperialismo yankee, la sociedad capitalista o ahora el heteropatriarcado. Esto es muy liberador: no cargar con culpas y sentirnos víctimas. Y “ellos” (el Estado, los sindicatos o el partido) nos van a salvar de   los “malos” a cambio que de nuestra libertad.

Toda esta batalla cultural fue muy bien librada por la izquierda, que ha logrado que medios de comunicación, académicos, políticos y gente común, se refiera a candidatos como Bolsonaro como de “extrema derecha”, pero jamás de los jamases ningún candidato de izquierda ha sido tildado de “extrema izquierda”, a pesar de tener pasados guerrilleros o proponer políticas totalitarias como las que aplican en Cuba, Nicaragua o Venezuela.

También las empresas encuestadoras volvieron a equivocarse feo, ya que la mayoría daba a Lula ganador en primera vuelta con diferencias muy grandes, que al final se redujeron al mínimo.

Si Lula gana y piensa gobernar con el libreto del Foro de San Pablo, será muy malo para Brasil, para América Latina y por supuesto, para nosotros. Esperemos que haya aprendido que ese no es el camino.

Si gana Bolsonaro es probable que siga modernizando y abriendo su economía, bajando impuestos y aplicando las ideas de la libertad, que son las que han dado prosperidad, crecimiento y empleo a quienes las abrazan y eso seguramente nos beneficie.

El próximo 30 de octubre será la segunda vuelta que elegirá, más que entre dos candidatos, entre dos diferentes estilo de vida, guiados por principios y valores bien diferentes uno del otro. Que por favor elijan bien.