Buscar este blog

jueves, julio 26, 2012

Peor ineptos que corruptos



por Guillermo Sicardi *
Publicado en Semanario Búsqueda el jueves 19 de julio de 2012


“Podremos meter la pata, pero no la mano en la lata”. Con esta frase el Dr. Tabaré Vázquez se posicionaba como “el honesto” gobernante, frente a “los corruptos” rivales de los partidos tradicionales, lo que no sólo le sirvió para ganar las elecciones, sino para ganarse por varios años, la ya predispuesta mente de los consumidores uruguayos (y uruguayas) ante la máxima: “preferible inepto que corrupto”.

No se trata aquí de hacer un análisis político, sino del comportamiento del consumidor y del comportamiento organizacional en las empresas uruguayas, donde la moral (o la moralina) contra la corrupción, es mucho más fuerte que el valor por la eficiencia, la calidad y la buena administración.
Tolerar la ineptitud de un empleado, un Gerente o un Director, no es patrimonio exclusivo de la empresa pública.

Es más común de lo que uno imagina ver cómo se tolera la inoperancia y se la justifica por “la lealtad” del empleado con la empresa, por no saber los jefes cómo actuar ante el omiso, o el temor a las represalias del sindicato.  Sea cual sea la causa, terminan triunfando los ineptos.

Y esta ineptitud “a la uruguaya” es mucho más dañina que la corrupción “a la uruguaya” (generalmente de poca monta y poco vuelo). Cuando en el BHU un Director colorado le hizo una “gauchada” a un correligionario, contratando a un amigote con malos antecedentes, se armó un gran escándalo, pero pocos hablaron del agujero de dos mil millones de dólares que dejó el Banco por la pésima gestión de su management durante años. Lo mismo sucedió con los ciento veinte millones de dólares perdidos por Ancap al comprar una red de estaciones de servicio en Argentina: como no hubo corrupción, el asunto pasó al olvido. Y ahora Pluna, parece que gozará de igual inmunidad.

La calidad en el management no ha sido una de las virtudes más apreciadas por los uruguayos de ahora ni de antes: no se la exigen a los gobernantes y tampoco se la exigen a los privados. Tan es así, que lo vemos reflejado en datos estadísticos recogidos por el Ing. Juan Carlos Doyenart de Interconsult. Ante la consulta sobre lo que más priorizan los uruguayos en su trabajo figuran: primero la seguridad, 2) el salario, 3) el compañerismo, 4) los beneficios, 5) las directivas claras, 6) la capacitación y en un último lugar 7) la autonomía para tomar decisiones.

Algo similar sucede con los valores que los padres consideran “prioritarios” para la educación de niños y jóvenes: la solidaridad (31% de menciones), honestidad (26%), criticidad (25%), trabajo (20%), creatividad (18%) y emprendedorismo (13%). Es decir, que los uruguayos prefieren que sus hijos sean tres veces más solidarios que emprendedores. Y por “solidaridad”, pocos entienden que se trata de una “Adhesión circunstancial a la causa o a la empresa de otros” y muchos entienden que se trata de  “callar ante el que roba” (para no ser “buchón), u “ocultar los errores de un compañero” (en vez de corregirlo).

Estamos adormecidos. Nos han hecho creer que los ineptos son unos “pobres buenos tipos”, que no hacen daño y hasta merecen recibir nuestra misericordia, como si la ineptitud fuera una condición natural y no una decisión racional de no hacer, de no esforzarse, de no querer superarse. Y eso es lo que premiamos en empleados, en alumnos y en gobernantes.

Nada más vigente que las palabras de José Ingenieros, escritas hace más de 100 años en “El Hombre Mediocre”: “La psicología de los hombres mediocres se caracteriza por la incapacidad de concebir una perfección, de formarse un ideal. El horror a lo desconocido los ata a mil prejuicios, tornándolos timoratos e indecisos: nada aguijonea su curiosidad, carecen de iniciativa y miran siempre al pasado”.

lunes, julio 02, 2012

Los otros empleados públicos





por Guillermo Sicardi*publicado en Búsqueda el jueves 28 de junio de 2012.

La lista de empleados públicos no se limita a quienes figuran en la plantilla del Estado bajo el “Rubro 0” del presupuesto nacional. Hay miles de empleados que trabajan para y sirven al Estado y no son empleados públicos. Y viceversa: hay miles de empleados que trabajan para y sirven a los privados y sin embargo cobran el sueldo a través del Estado.
Me explico con algunos ejemplos. Los Escribanos Públicos son considerados trabajadores de la actividad privada, aunque dedican gran parte de su tiempo a servir al Estado, más que a sus clientes. No son los clientes los que necesitan de un Escribano cuando compran un auto, hacen un contrato o ingresa un nuevo socio a la sociedad, sino que es el Estado quien lo exige. Son pocos los casos en que el cliente consulta al profesional en forma voluntaria y la mayoría de las veces lo hacen por exigencia estatal.

Lo mismo sucede con los Contadores Públicos. Me animo a decir que el 70% de su trabajo no lo dedican a agregar valor a sus clientes, sino a “liquidar impuestos”, tarea que beneficia más a la DGI que a la propia empresa que paga los honorarios del Contador.

Podemos seguir con los Despachantes de Aduana, una profesión en vías de extinción (como lo fue la de Corredor de Cambios ante el BROU). Su principal tarea ha sido la de empujar y aceitar trámites por los tortuosos y burocráticos vericuetos de la Aduana; que hoy son empujados casi automáticamente por el “expediente electrónico” y aceitados por la transparencia que brinda la propia tecnología, no el amiguismo con los funcionarios.

Podemos continuar la lista con los famosos “gestores” de jubilaciones, de habilitaciones municipales o de licitaciones y hasta los hubo por hacer fila en la madrugada y así obtener un número que permitiera renovar la cédula de identidad.

Estas actividades han sido -y algunas aún lo son- excelentemente remuneradas gracias a un Estado paquidérmico, que durante décadas fue poniendo obstáculos a la actividad de los ciudadanos. Si tuviéramos un Estado eficiente, las mismas no existirían o muy poco se pagaría por ellas.

Toda la inversión que hizo la sociedad y los propios profesionales en obtener sus títulos, no estaba pensada para que terminaran realizando tareas más manuales que intelectuales. Y me consta que muchos de ellos no disfrutan de realizarlas, puesto que carecen del más mínimo desafío profesional; aunque sí disfrutan al cobrar los honorarios que imponen los aranceles de sus respectivas corporaciones.

Por otro lado, existen en el Estado profesiones muy mal remuneradas y que –de estar bien ejecutadas sus tareas (cosa que hoy no sucede)- sí agregarían inmenso valor a los clientes, como es el caso de docentes y policías.

Es inconcebible que por “empujar papeles” se cobre más que por preparar las mentes de los jóvenes educandos y que por saber lidiar con la burocracia, se gane mucho más que por brindar seguridad a las personas y sus patrimonios.

Este reino del revés algún día se tendrá que corregir, y serán los consumidores, bajo el goce de la plena libertad de mercado y con menos burocracia del Estado, los que podrán decidir si vale más un Certificado o un Despacho, que un joven bien educado y una familia bien protegida.

Guillermo Sicardi es Abogado, Máster en Administración de Empresas, Director del Instituto de Innovación y Desarrollo Emprendedor de la Universidad de la Empresa y co-fundador de INICIADOR Montevideo, ONG que promueve el “Emprendizaje”: aprender a emprender

Nuestros Líderes





por Guillermo Sicardi *
pubicado en Búsqueda el jueves 21 de junio de 2012

Si a alguien se le pide que nombre a un líder, el 90% de los respondientes seguramente nombrará a un político. Es que en Uruguay no se conocen otros liderazgos: no hay líderes empresariales, religiosos, académicos o científicos, y recién ahora, Maestro Tabárez mediante, empiezan a identificarse algunos líderes en el deporte.
Liderar viene del verbo inglés “to lead”, que significa, guiar o conducir. Y aquí se plantea el gran tema de fondo que hace a la esencia de una persona, una empresa o un pueblo: ¿quién guía a quién?

Para comenzar, nadie puede liderar a otro, si no se lidera a sí mismo. En Uruguay el 70% de los ciudadanos creen que sus problemas “son culpa ajena”, el 80% prefiere “recibir órdenes a tener espacio para actuar”, el 75% cree que los ricos lo son porque “heredaron, tuvieron suerte o se aprovecharon de otros”. Las personas que no asumen la responsabilidad de sus propios actos, los que le echan la culpa a las circunstancias y los que no tienen metas, no pueden  liderar a nadie, ni siquiera a sí mismos. Dice la Biblia: “si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en el hoyo”.

La relación entre líder y seguidor no debe estar basada en la sumisión de uno al otro, sino en una decisión racional de seguir a quien se reconoce con más experiencia o sapiencia. Pero a causa de nuestras creencias limitantes, los uruguayos no elegimos líderes, sino Mesías, un “sujeto real o imaginario en cuyo advenimiento hay puesta confianza inmotivada o desmedida” para que resuelva todos nuestros problemas.
Es desmedido aspirar al empleo público eterno, al plan Mides, la asignación familiar, el subsidio a la exportación, la licencia paga o salvar el examen sin estudiar.  Y sin embargo, los seguidores lo reclaman una y otra vez, basados en una “confianza inmotivada” hacia ese Mesías, quien recurre -también una y otra vez- a las mismas promesas incumplidas.

Pero esto no es liderar, sino esclavizar. Un verdadero líder guía a otros a quienes también considera líderes: líderes de sí mismos. Los seguidores de un líder político, empresarial o religioso, siguen al líder por convicción, no por conveniencia y jamás por necesidad. Se trata de un pacto entre iguales: empresario con empleado, candidato con votante, predicador con feligrés.

Nuestros líderes son demasiado complacientes con sus seguidores: el político le da a las masas lo que éstas quieren oír, en vez de elevarlas; el empresario no destaca a los mejores para evitar el rechazo de los peores y el docente baja la exigencia, para congraciarse con los mediocres.

Los malos líderes se aprovechan de la ignorancia y los temores de sus seguidores, no para guiarlos, sino para someterlos. Otros, ceden ante sus reclamos y presiones. Por eso Uruguay necesita más líderes; algo así como 3 millones.

Guillermo Sicardi es Abogado, Máster en Administración de Empresas, Director del Instituto de Innovación y Desarrollo Emprendedor de la Universidad de la Empresa y co-fundador de INICIADOR Montevideo, ONG que promueve el “Emprendizaje”: aprender a emprender

martes, junio 19, 2012

Celebrar el Día del Emprendedor


por Guillermo Sicardi *
Edición del jueves 14 de junio de 2012

Existe el día del Trabajador, el de la Secretaria y el del Patrimonio, pero no existe  el Día del Emprendedor, sin el cual no habría ni trabajadores, ni secretarias, ni patrimonio.
El Emprendedor es el factótum de una sociedad, creando valor con sus iniciativas, generando riqueza y bienestar, así como trasmitiendo valores con el ejemplo de su acción: planificando, asumiendo riesgos, exigiendo calidad y creando oportunidades.

Emprendedor no es sinónimo de empresario. Todo aquel que tenga un objetivo en su vida, desarrolle acciones para lograrlo y mantenga su entusiasmo y energía tras sus metas, puede considerarse un emprendedor y esa figura merece nuestro reconocimiento.
El 5 de julio de 2010, festejamos por primera vez en Uruguay el Día del Emprendedor y poco tiempo después se presentó un Proyecto de Ley para celebrar oficialmente este día, el que se encuentra actualmente a consideración del Senado de la República.

El Día del Emprendedor se celebrará el “primer lunes de julio de cada año”, por las siguientes razones: “Primer”: porque un emprendedor está siempre un paso adelante, tomando iniciativa y no siendo segundón de nadie. “Lunes”: porque mientras la inmensa mayoría de los mortales dicen “Gracias a dios es viernes”, el emprendedor dice “Gracias a dios es Lunes”, donde vuelve a su trabajo con alegría, porque no ve el trabajo como un yugo, sino como un  medio de realización personal. “De Julio”: ya que para muchos se trata del segundo semestre, del “tobogán” hasta fin de año y para un emprendedor es un mojón para retomar aliento y avanzar hacia nuevas metas. “De cada año”: para que año tras año se le recuerde a la sociedad el rol del emprendedor y que todos entiendan que el que tiene más, es porque hace más y porque es más, y que carece de todo valor moral, quitarle al que hizo más, para darle al que hizo menos.
Si algún día se llega a celebrar el Día del Emprendedor, como se celebra el del Trabajador o tantos otros, ese día jamás será un día feriado o no laborable, ya que la mejor manera que tiene un emprendedor para celebrar algo, es haciendo, no, no haciendo.

Lamentablemente, en el Uruguay de hoy,  hay más depredadores que emprendedores. En parte, porque se aprecia poco el valor de emprender y mucho el de depender; porque se valora más la seguridad, que el tener oportunidades; y porque nos hemos entrenado más en repartir, que en hacer crecer.

Dedicar un día al año a ensalzar la figura del Emprendedor, podrá ser considerado un pequeño paso para el hombre, pero será un gran paso para cambiar la mentalidad conservadora y conformista que rige en Uruguay, por una mentalidad de abundancia, de posibilidades y de logros individuales. Por eso ese día, será un gran día.

Dr. Guillermo Sicardi, MBA
www.resultoria.com

jueves, junio 07, 2012

Cárceles con losa radiante y hogares congelados


En el Uruguay frentamplista rige el reino del revés: pagan más los que trabajan más, los atorrantes viven mejor que los emprendedores, los delincuentes están libres y los honestos tras las rejas en sus propias casas. 

Y la última perla para este triste collar: mientras los trabajadores no podemos tener una buena calefacción en nuestros hogares, a los presos, ladrones y asesinos, les pondrán loza radiante en las celdas "para ahorrar".

En Estados Unidos es diferente. Allí, el Sheriff Joe Arpaio, de Maricopa, Arizona, creó una cárcel con carpas como las que usa el Ejército, para evitar que Arizona gastara decenas de millones de dólares en la construcción de otro complejo carcelario. Se llama “Jail Tent”.

El Sheriff Joe Arpaio tiene a los presos vestidos con uniformes de presos y ropas interiores de color rosado. Dice "Si se escapan y los ven así vestidos, todos sabrán de dónde vienen".


Además, el está comprobado que el color rosado aplaca los ánimos y los deja más calmos. 

Pero los presos se quejan de su ropa y del calor que hace en las carpas (en Arizona es zona cuasi desértica). En un momento las temperaturas en Phoenix pasaron los 50 grados y 2.000 internos fueron autorizados a despojarse de sus ropas y quedar vestidos únicamente con sus calzoncillos rosados proveídos por el gobierno.


Los presos igual se quejaban: “Esto es el infierno, estamos adentro de un horno”, se quejó Ernesto Gonzales, con dos años de condena cumplida y diez más para cumplir, 'es inhumano'. Ese mismo día Joe Arpaio les contestó a sus quejas con esta frase:

'Tenemos entre 48 ºC y 54 ºC en Irak, nuestros soldados allí también viven en carpas, caminan todo el día bajo el sol cargados con sus pertrechos de guerra, encima les disparan y ellos no han cometido ningún crimen, de modo que cállense la boca'.

Además los hace trabajar en tareas comunitarias, limpiando calles y carreteras para ahorrarle dinero a los contribuyentes y para que hagan algo útil:

Estas cuadrillas estaban integradas sólo por hombres, a quienes sacaba fuera de la cárcel encadenados y con grilletes en los tobillos para que no se escapen. 

Lo acusaron de discriminación, entonces instauró cuadrillas de mujeres –también encadenadas- para que no lo acusaran de discriminación.


Cortó la televisión por cable hasta que se enteró que una orden de la Corte Federal exigía proveer con televisión por cable a las cárceles. Volvió a conectar la televisión por cable, pero sólo permite el canal Disney y el canal meteorológico. 

Cuando le preguntaron por qué conectaba el canal meteorológico, dijo: 'Así estos turros sabrán cómo estará el clima cuando salgan a trabajar en mis cuadrillas'.


Cortó el café porque tiene cero valor nutritivo y porque es un derroche del dinero de los contribuyentes. Bajó los gastos de alimentación al mínimo necesario, menos de 1 dólar por día, dieta que incluye sándwiches de mortadela. Cuando los internos protestaron, les dijo: 'Esto no es el Ritz Carlton. Si no les gusta, no vuelvan'.

Ha prohibido fumar y mirar revistas pornográficas en las cárceles, ha retirado los aparatos de entrenamiento y levantamiento de pesas, y ha cortado todo espectáculo cinematográfico, exceptuando películas clase 'G'. Dice: 'Están en la cárcel para pagar una deuda con la sociedad, no para criar músculos y asaltar a gente inocente cuando dejen la prisión'.


Estas son algunas de sus reglas internas y se las recuerda poniendo carteles como éste:

“Trabajo duro. Pelo corto. Sandwiches de mortadela. TV Educativa. Ropa interior rosada. Test anti drogas” “NO Fumar, NO cine, NO café”



Este cartel dice: “El Sheriff Joe dice: Conduzca y beba. Vestirá de rosado”


Joe Arpaio, encargado de la cárcel de Maricopa, no les da electricidad a los presos para no gastar energía eléctrica que tengan que pagar los contribuyentes honrados y decentes.

Si quieren electricidad tienen que pedalear en unas bicicletas que cargan una baterías para tener luz y de paso "hacen ejercicio que les viene muy bien". 


En esta cárcel no hay gimnasio, “Están en la cárcel para pagar una deuda con la sociedad, no para criar músculos y asaltar a gente inocente cuando dejen la prisión”.

El cargo de Sheriff es electivo y a pesar de las críticas que recibe de los defensores de los derechos humanos de los presos (no de los ciudadanos honestos), Arpaio es reelecto año tras año.


La pregunta de rigor: ¿Eduardo Bonomi, Daisy Tourné, José Díaz o Joe Arpaio? Usted decide.





domingo, mayo 27, 2012


Antel construye nueva Cárcel
por Guillermo Sicardi [i]


Estar preso implica no tener libertad de elección; el interno no puede elegir dónde dormir, a qué hora levantarse, qué ropa vestir o qué comer; tiene una sola opción: la que le brinda su carcelero.

El Gobierno y Antel nos están encerrando en una nueva y particular cárcel: la del monopolio de la conexión a Internet a través de fibra óptica. Mientras en Chile, la empresa Claro ofrece el “triple play” (Internet a 40 Mbps, TV Cable y teléfono) por unos $U 1.150 al mes y Telefónica (Movistar) en Madrid, ofrece un pack a través de fibra óptica con llamadas ilimitadas a móviles + Internet a 100Mbps de bajada y 4Mbps de subida a unos $U1.000, lo mejor que puede ofrecer Antel es un servicio 5 veces peor: hasta 20 Mbps de bajada y 1 Mbps de subida por $ 1.190.

¿Y qué hará Antel con semejante poder económico, tecnológico y político? Recientemente el régimen de Irán (tan “amigo” de los gobiernos de Venezuela y Uruguay), acaba de crear  “un Consejo Supremo para la web”, que tendrá “una completa observación de Internet a nivel nacional e internacional” y el deber de “defender al país” de los daños que pueden llegar desde la web, así como evaluar “el impacto de Internet sobre las diferentes dimensiones de la vida social e individual de la gente”. Un terrible Gran Hermano.

Los países de primera en serio, ofrecen a sus ciudadanos varias formas de acceder a Internet en forma irrestricta, varios proveedores, varias empresas compitiendo y un Estado limitándose a hacer lo que tiene que hacer bien: darle garantías a sus ciudadanos de que reciben los servicios prometidos.

La paradoja es que este gobierno, que es incapaz de construir las cárceles que sí tiene que construir para encerrar a los delincuentes que nos azotan todo el día, se gasta 500 millones de dólares tomados de nuestros bolsillos, para construir una cárcel que jamás debiera ser construida: la cárcel del monopolio de la fibra óptica.

Antel restringe las oportunidades a los estudiantes más pobres y en especial a los del interior, quienes podrían estudiar on line y evitarse costosos traslados y desarraigos; restringe las oportunidades de emprendedores tecnológicos, de tele-trabajadores, de empresas Pyme de todo tipo y sobre todo, restringe el derecho humano más sagrado: el derecho de elegir libremente.

La conclusión es una sola: la libre competencia dentro del sistema capitalista (tan odiada por los socialistas del mundo), es lo único que permite mejores servicios a menor precio, donde el gran beneficiado es el consumidor.  Los monopolios siempre terminan en un uso desmedido del poder por parte del monopolista -que se transforma en nuestro carcelero-  trayendo consigo corrupción, despilfarro y pobreza.

Los empresarios uruguayos no pueden ser indiferentes ante este atropello y sí dar la batalla por la libertad de comercio y la defensa de los derechos del consumidor. No deberían intentar hacerse amigos del cancerbero, sino abatirlo.



[i] [Guillermo Sicardi es Abogado, Máster en Administración de Empresas, Director del Instituto de Innovación y Desarrollo Emprendedor de la Universidad de la Empresa (UDE) y co-fundador de INICIADOR Montevideo, ONG que promueve el “Emprendizaje”: aprender a emprender.

publicado en Semanario Búsqueda el jueves 24 de mayo de 2012

domingo, abril 22, 2012

Paul y el empresario

publicado en Búsqueda 19 de abril 2012
Los uruguayos y los yoruguas, los jóvenes y los veteranos, los de izquierda y los de derecha, todos, quedamos encantados con la llegada de sir Paul McCartney al Uruguay.

El ex Beatle, una leyenda viviente de la música de todos los tiempos, pisando la grama del Estadio Centenario. El Uruguay, el “paisito”, “la tacita del Plata”, recibiendo a un “grande”.

Uruguay no está en el radar de los grandes artistas mundiales. Su diminuto tamaño, su lejana ubicación y su bajo poder económico, hacen que las escalas por estas latitudes no sean atractivas ni rentables para los popes de la música mundial. Se suma además nuestra mala fama como organizadores, de hacer las cosas a medio pelo y no contar con un público entusiasta.

Sin embargo, todos estos obstáculos fueron superados, y los entendidos reconocen que fue el mejor espectáculo musical en la historia de este país. Todo se hizo en forma justa, armónica y con una ejecución casi perfecta. Funcionó bien la venta de las entradas, el acceso al estadio, la ubicación de cada espectador, la visibilidad, el sonido y la salida. Hasta se montó una cocina completa bajo la Tribuna Ámsterdam para alimentar a Paul y a su equipo, debiendo armar una compleja logística para entregar un servicio de primera, acorde a la dimensión del artista que nos visitaba. 

Y se estuvo a la altura – a la gran altura – de las circunstancias.

Entre tanta emoción, son pocos los que destacan un hecho fundamental: sir Paul McCartney llegó a Uruguay gracias a que un Empresario tuvo la idea (la loca idea) de traerlo. Buscó información, fue persuasivo y persistente, exigió calidad a sus proveedores, arriesgó varios millones y también su prestigio. Pero lo trajo. Nadie cuestionó que Paul cobrara unos tres millones de dólares por su actuación, porque sus talentos y sus virtudes así los valida el mercado. Y a todos les pareció lógico que hubiera entradas de $ 900 y otras de $ 15.000 y que cada persona decidiera libre y voluntariamente hacer su propia ecuación de costo beneficio para decidir a qué lugar ir. Sé de gente “pobre” que fue a ubicaciones muy buenas y de gente “rica” que se conformó con las populares. Así es el mercado: cada uno define cómo distribuye sus altos o menguados ingresos.

Son los empresarios, no los burócratas, no los sindicalistas, no los políticos,  los que nos hacen llegar productos y servicios que satisfacen nuestras necesidades. Son los empresarios los que investigan, innovan y arriesgan para hacernos la vida más confortable a través de intercambios libres y voluntarios de valor por valor. Lo hacen cuando nos ofrecen un iPad, una completa plataforma de gestión como Google, un robot Da Vinci para salvar vidas y a un Paul McCartney para deleitarnos con su música, su don de gentes y su arte.

A pesar de este insustituible papel “muchos miran al empresario como el lobo que hay que abatir; otros lo miran como la vaca que hay que ordeñar y muy pocos lo miran como al caballo que tira del carro”.(1)

--------------------------------------------
(1)      Frase de Sir Winston Churchill
(2)      El autor es Abogado, Máster en Administración de Empresas, Director del Instituto de Innovación y Desarrollo Emprendedor de la Universidad de la Empresa (UDE) y co-fundador de INICIADOR Montevideo, ONG que promueve el “Emprendizaje”: aprender a emprender.




martes, abril 17, 2012

¿Quiénes irán a Irán?







La función de los gobiernos de primera es similar a la de los buques rompehielos o barre minas: despejan el camino de obstáculos para que los buques mercantes (capitaneados por empresarios), asuman los riesgos propios de su profesión y lleguen a acuerdos ganar – ganar con sus colegas de otros países. También los gobiernos de primera construyen puentes (físicos o políticos) con otros países de primera, para que transiten por ellos personas, conocimientos y mercaderías que agreguen valor a ambos lados de esa construcción.

Uruguay parece estar tendiendo puentes con Irán y poniendo obstáculos a nuestra larga relación con Israel. Israel es el único país verdaderamente democrático en todo el Medio Oriente; el que desarrolla tecnología de punta en decenas de disciplinas, el que ha dado hijos que recibieron varios Premios Nobel y el país que respeta los derechos individuales de las mujeres, los extranjeros y los emprendedores. De Israel y de su gente, parece que tenemos mucho que aprender. De Irán …

Si de invertir se trata, en Israel es mucho más fácil emprender un negocio que en Irán. Israel figura en el lugar 34 del Ranking del Doing Business del Banco Mundial, mientras Irán está en el puesto 144. En la categoría Protección de inversiones (Israel 5, Irán 166), Acceder al crédito (8 vs. 98) y Pago de impuestos (59 vs. 126). Israel es un país menos corrupto que Irán según Transparency International (2,7 vs. 5,8); y también se destaca en el Índice de Libertad Económica (48 vs. 171); en el Índice de Desarrollo Humano (17 vs. 88), en Educación (0,907 vs. 0,640), y en todos los rankings que se lo quiera comparar con Irán. Irán le gana a Israel en discriminación a las minorías, asesinatos a pedradas a mujeres infieles y en fanatismo religioso. Pero tienen petróleo.

 ¿Qué tipo de empresarios uruguayos querrán hacer negocios con Irán? Probablemente  aquellos que quieran vender casas pre-fabricadas, o libritos de cuentos a ochocientos dólares cada uno, o alguno  que pretenda obtener un permiso de pesca en el Golfo Pérsico a cambio de una nueva banda presidencial para el Presidente Mahmoud Ahmadinejad. 
En los países de primera los emprendedores hacen negocios con otros emprendedores sin pedirle permiso a sus gobernantes ni deberles ningún favor. El hacer negocios con países de primera no sólo tiene un rédito económico sino otro moral: se aprende a cerrar acuerdos con un apretón de manos, a respetar los contratos, a trabajar con calidad y a mirar los negocios con mentalidad de abundancia, no de escasez.
Durante la crisis del 2002, miles de uruguayos emigraron a los Estados Unidos de George Bush (h) y a la España de José María Aznar, en busca de las oportunidades que aquí les eran esquivas y que el sistema democrático y de libre mercado que rige en esos países les ofrecían. 

Otros muchos se fueron a Israel a estudiar, a trabajar o a emprender. Que yo sepa, nadie se fue a Cuba, ni a Venezuela, ni a Irán. Por eso me pregunto: ahora, con estos nuevos “puentes”, ¿quiénes irán a Irán?

Guillermo Sicardi, MBA

publicado en Semanario Búsqueda el jueves 12 de abril de 2012

sábado, abril 07, 2012

Emprender o Depender


En el año 2010 se dieron en Uruguay dos hechos muy opuestos: por un lado, el Banco Santander convocó al Primer Concurso para Emprendedores Universitarios en cuyas bases se pedía presentar un Plan de Negocios (bastaba con una idea a desarrollar)  y que el equipo fuera de tres miembros, donde al menos uno de sus integrantes fuera estudiante universitario o graduado con menos de tres años de antigüedad.

Por otro lado, el Parlamento hizo un llamado público para cubrir el cargo de Ujier, una mezcla de portero, mozo y cadete que se encarga de llevar expedientes de un lado a otro y atender a los Legisladores, asistentes y visitantes cuando concurren al Palacio Legislativo.

El primer llamado era para emprender. Convocaba a las personas académicamente más formadas y que pertenecen a los estratos mejor posicionados de nuestra sociedad: los universitarios. Era un llamado a aportar ideas, surgidas de mentes sembradas e impulsadas por jóvenes ávidos de poner tus talentos, conocimientos y virtudes en acción.

El otro llamado era para depender. Se convocaba a un cargo de poca relevancia, con poco presente y nulo futuro. Un puesto que no demanda habilidades cognitivas de ningún tipo, ni capacidades especiales para resolver problemas, ni demandas para crear, innovar o agregar valor. Eso sí, era un cargo muy seguro, con poca exigencia y extremadamente bien remunerado.

Las cifras: al llamado a emprender se presentaron 15 proyectos completos (con todos los requisitos) y menos de 50 en total; al llamado a depender se presentaron 170.000 jóvenes menores de 30 años.
Una batalla que enfrenta a 170.000 personas de un bando contra 15 del otro bando, es una lucha perdida en cualquier campo de batalla. Quince emprendedores jamás podrán derrotar a 170.000 depredadores. 

Cuando hace unos años estuve reunido con Thomas O'Malia, Director del Lloyd Greif Center for Entreprenerial Studies de la University of Southern California (USC), le pregunté cuáles eran las claves para que haya más emprendimientos en una sociedad, puesto que en la zona de Los Angeles, se concentran la mayoría de los emprendimientos gracias al Silicon Valley, Hollywood, el comercio con oriente, etc. Me dijo que son necesarios tres requisitos:

Una CULTURA de emprendimiento. Un emprendedor debe ser un individuo bien visto por el valor que agrega a la sociedad con la innovación, la inversión, la creación de empleo y la calidad de vida que mejora en su entorno.

Una INFRAESTRUCTURA adecuada. Hay que facilitarle las cosas al emprendedor, desde los trámites burocráticos para crear su empresa, preparar su plan de negocios o conseguir financiamiento.

Una buena RED DE CONTACTOS. Los emprendedores tienen que conocerse, sus éxitos tienen que conocerse y también la red de contactos que impulsan el proyecto a otra velocidad.

Poco de esto sucede en Uruguay. Mientras le sigamos dando ejemplos a nuestros hijos que es mejor depender que emprender, que es mejor ser Ujier a empresario y que no es tan malo ni estudiar, ni trabajar, no sólo la batalla estará perdida, habremos perdido la guerra.

Es el libre mercado, estúpidos


Durante la campaña por las elecciones de 1992, George Bush (padre) tenía todas las chances de ser reelecto, venía de terminar la Guerra Fría y ganar la Guerra del Golfo, llegando a tener un 90% de popularidad. Bill Clinton era el contendiente y buscaba argumentos sólidos para derrotar a su rival. Su jefe de campaña anotó tres: cambio vs. más de lo mismo, el sistema de salud, y “la economía, estúpido”. La frase “es la economía, estúpido” se popularizó rápidamente y fue parafraseada para remarcar cosas evidentes como “es la matemática, estúpido”, “es la seguridad, estúpido” o “es el educación, estúpido”.

Carlo Cipolla, historiador económico italiano, clasifica a los individuos en “Inteligentes” si buscan su propio beneficio y el de los demás y en “Estúpidos”, si sus conductas les provocan un daño a sí mismos y a su vez, perjudican a otros.
Cuando Argentina cierra en sus fronteras para “proteger la industria nacional” e impedir  importaciones desde Uruguay y otros países, comete una estupidez: perjudica a sus ciudadanos (a quienes obliga a comprar productos peores y más caros), a la vez que perjudica a los emprendedores uruguayos (que no pueden vender productos mejores y más baratos). 

Todo lo que atenta contra el Libre Mercado, contra la libertad del consumidor a elegir qué y cuánto consumir, y contra la libertad de los emprendedores de organizarse para satisfacer esas necesidades, es una reverenda estupidez. El emprendedor busca su beneficio personal, pero sólo lo encontrará si logra darle un beneficio a sus potenciales clientes, de lo contrario, nadie le comprará. 

Por eso fue una estupidez darle el monopolio a Conaprole para vender sus productos en exclusividad en Montevideo, obligándonos a consumir un Yogurt agrio y mal envasado e impidiendo a empresas como Claldy, Prili o Danone, ofrecer sus productos en la Capital. Esa “protección” a Conaprole lo único que logró fue dormir su espíritu emprendedor. El cambio de aquel simplote yogurt a sus actuales exquisitas variedades, se logró gracias al libre mercado y a la sana competencia, que azuzó los talentos emprendedores de sus miembros, adormecidos por el monopolio proteccionista.

El problema principal de Uruguay no es Argentina y sus “transitorias” medidas proteccionistas, sino que el gran problema es que nuestros gobernantes latinos no creen en el Libre Mercado, no creen en el capitalismo, no creen en la figura del emprendedor como factótum de la sociedad, ni en la libertad de cada ciudadano para dirigir sus propias vidas. Por eso apelan a un “Estado paternalista” que “redistribuya las riquezas”, que nos “regale” educación, salud y vivienda (aunque de pésima calidad), en vez de “eliminar obstáculos al crecimiento”, que es justamente lo que se encarga de medir el Ranking Doing Business del Banco Mundial, donde Uruguay sale muy mal parado.

Parece que los estatistas de ayer, de hoy y de siempre, están entendiendo -gracias a Argentina-  las bondades del libre mercado y los perjuicios del intervencionismo. A ellos les decimos: aprendan la lección de una vez: quienes generan riqueza y prosperidad son los emprendedores y éstos necesitan un buen sistema donde nacer y crecer. Ese sistema “es el libre mercado, estúpidos”. Algún día se tenían que avivar.