La Educación Privada Uruguaya peca de lo mismo que la Educación Pública Uruguaya: ambas son Uruguayas. Y esto sinónimo de "quedado", "conformista", "no exigente de calidad" y "no te metás".
No conozco un sólo liceo privado que aplique métodos realmente innovadores en la educación de sus alumnos. Están tan sometidos a la tutela estatal, que se preocupan más en cumplir con el "programa" que en formar hombres libres y útiles en sociedad.
Para muestra basta un botón. Ayer mi hijo Diego, que cursa 4to año de liceo en una Institución privada de Carrasco (barrio cheto por excelencia), me pide que le ayude a preparar unos ejercicios de Informática que consistían en hacer una tabla en Excel con los horarios de clase de la semana. Cuando terminamos con el "mandado" pedido por el profesor le pregunté a Diego que "paso extra" pensaba dar, es decir, algo por su propia iniciativa, por su propia inquietud o deseos de mejorar el "minimo minimorum" que le pedía su "Jefe". Al principio no supo que decir. Quiso "largar la toalla" y cumplir con lo mínimo exigido - conducta típica de la uruguayez. Pero luego dijo: "Vamos a ver cuántas horas de clase tengo para cada materia", lo que nos llevó a utilizar algunas fórmulas más complejas. Y para nuestro asombro, nos encontramos con este panorama.

Estas dos materias son el campo fértil para sembrar más ideología que ideas en la fértil mente de un jóven de 15 años. Esto es lo que manda el "Programa Oficial", y los Colegios Privados lo cumplen como siervos obedientes. Tienen miedo de dejar de estar "Habilitados" por el Estado Leviatán. No sea cosa que sus alumnos tengan que dar una prueba de ingreso o egreso y eso les haga perder algunas matrículas. También hay padres cobardes que no confían en la capacidad de sus hijos ni en la de sus educadores y prefieren que reciban una formación mediocre pero "sin los obstáculos" del exámen de ingreso.
Los Colegios Privados deberían rebelarse contra el "Programa Oficial", como valientemente se rebeló la Directora Bianchi del Liceo Bauzá contra las pautas de mediocridad impuestas por el Consejo de Secundaria.
Si Instituciones con el prestigio, la trayectoria y la experiencia del Elbio Fernandez (más de 140 años de historia), El José Pedro Varela (vaya nombre que blande en su fachada), el British School, el Stella Maris, el Seminario y tantos otros, no hacen nada al respecto, ¿quien lo hará? ¿Una Directora suelta entre miles luchando como David pero contra mil Goliats?
Como dice Edmund Burke: "Para que triunfe el mal, sólo es necesario que los buenos no hagan nada". Y los buenos, no están haciendo nada