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sábado, setiembre 01, 2007

Sucios, Feos y Malos


Abraham Lincoln, el 16° Presidente de los EEUU (1861-1865), abolió la esclavitud y restauró la unidad federal luego de la Guerra Civil contra la secesión. Nació en una zona rural muy pobre y se graduó en derecho formándose como autodidacta. Superó adversidades y se superó a si mismo en todo momento. De esas experiencias personales y como servidor público, escribió el siguiente decálogo:

1. No se puede crear prosperidad desalentando la Iniciativa Propia.
2.
No se puede fortalecer al débil, debilitando al fuerte.
3.
No se puede ayudar a los pequeños, aplastando a los grandes.
4.
No se puede ayudar al pobre, destruyendo al rico.
5.
No se puede elevar al asalariado, presionando a quien paga el salario
6.
No se puede resolver sus problemas mientras gaste más de lo que gana.
7.
No se puede promover la fraternidad de la humanidad, admitiendo e incitando el odio de clases.
8.
No se puede garantizar una adecuada seguridad con dinero prestado.
9.
No se puede formar el carácter y el valor del hombre quitándole su independencia (libertad) e iniciativa.
10.
No se puede ayudar a los hombres permanentemente, realizando por ellos lo que ellos pueden y deben hacer por sí mismos.

Nuestra sociedad aplica el antidecálogo. Por eso nos parecemos menos a los países prósperos y más a los países harapientos.

1. Creemos que es mejor ser empleado público (63%), que empresario (7%)
2.
Creemos que el rico vive del pobre y es exactamente al revés
3.
Creemos que las inversiones extranjeras son malas (61%) y queremos limitar el crecimiento de las empresas agrarias.
4.
Creemos que es bueno “que pague más el que tiene mas”, pero no queremos reconocer que el que tiene mas es porque “es” más y “hace” más.
5.
Creemos que la riqueza no hay que crearla, hay que repartirla y para eso creamos los Consejos de Salarios y el IRPF
6.
Creemos que podemos gastar más de lo que tenemos y el Estado uruguayo sigue endeudándonos para pagarles a los empleados públicos sus inmerecidos sueldos, aguinaldos, licencias y beneficios.
7.
Creemos en la lucha de clases. Los principales dirigentes del PIT-CNT y del gobierno la defienden o al menos no la repudian.
8.
Creemos en el “mas o menos”, en la cosa mal hecha, en la mediocridad aceptable.
9.
Creemos que es bueno que otros tomen las decisiones por nosotros. Y así vemos buena la reforma de la salud, la intervención estatal en la educación, los monopolios y los controles burocráticos. Todo ello limita la libertad individual.
10.
Creemos que hay que cubrirle las “necesidades” a la gente, en vez de creer que cada uno debe cuidar de uno mismo. El ingreso ciudadano, las prebendas y las limosnas, hacen que la gente no desarrolle sus propios talentos y virtudes, sino sus vicios.

Este antidecálogo no es propiedad de este Gobierno, es propiedad de nuestra sociedad. Si esto sigue así, nos transformaremos en los mismos marginales que consagrara el film de Ettore Scola y seremos cada vez más Sucios, cada vez más Feos y cada vez más Malos.

Dr. Guillermo Sicardi, MBA
gsicardi@adinet.com.uy

1 comentario:

Jesus Gonzalez Losada dijo...

Gracias por ese artículo, analiza correctamente algo esencial que es el cambio de mentalidad necesaria para que Uruguay pueda prosperar.

Aunque es necesario también aclarar que este decálogo pertenece al reverendo William J.H. Boetcker (1873-1962), que lo publicó en 1916.

El decálogo se hizo famoso cuando el entonces presidente Ronald Reagan lo citó en 1992, quien lo adjudicó erróneamente a Abraham Lincoln, algo que luego la prensa señaló más tarde.