
Recientemente
Aducen que una persona rinde mucho más trabajando 6 horas que 8 (ya que se supone que trabaja “al palo” y sin distracciones), que mejora la calidad de vida del trabajador (que puede dedicarlo al ocio y a su formación) y además se crean nuevos puestos de trabajo.
Para decirlo pronto y claro: esto es una gran falsedad que demuestran los ejemplos internacionales y sobre todo, los locales.
El PIT con su visión arcaica de las relaciones laborales, piensa en el obrero como mero aportante de “mano de obra”, no de “cerebro para obrar”. Valora más las manos que
Como ha sucedido en Francia, la jornada de 35 horas fue un fracaso: no generó puestos de trabajo, no hizo a Francia más competitiva y ahora el Presidente Sarkozy se refiere a la izquierda que propició esos cambios en estos términos:
“Una izquierda hipócrita que permitía indemnizaciones millonarias a los grandes directivos y el triunfo del depredador sobre el emprendedor. Esa izquierda está en la política, en los medios de comunicación, en
También es una gran falsedad que esas horas las dedicarán a la formación personal y a mejorar como ciudadanos. Nada peor formado académicamente que un empleado municipal o un bancario de los clásicos. Estos que trabajan 6 cómodas horitas diarias y gozan de licencias y privilegios por doquier, deberían tener todos un “Master” en alguna especialidad. El único Master que pueden detentar es “Master en Ocio”.
Además estoy harto de escuchar a muchos trabajadores privados que exigen les paguen horas extras cuando la empresa organiza una jornada de capacitación. De lo contrario, no quieren ir. No entienden que la capacitación es para ellos, no para la empresa. ¿Y ahora me van a decir que van a usar esas horas para formarse por su propia cuenta?. No les creo.
Las personas rinden en su trabajo cuando están motivadas, cuando saben lo que tienen que hacer, cuentan con los recursos y el clima laboral adecuado. Y sobre todo cuando ven en el trabajo, un medio de realización personal, no solo un ingreso “para parar la olla”.
El trabajo no cansa. Lo que cansa es escuchar tanta estupidez y tanta insensatez.